"Cada vez resulta más difícil distinguir el optimismo del autoengaño" Andrés Herrero

Bordeando los límites del sistema

Juan Herrero|6/03/2015

ideaamericaorgEste artículo pretende ser un modesto resumen del sistema económico-social actual, de su crisis y de sus límites, con un enfoque especial en la situación de Europa y España. La explicación pretende ser lo más objetiva posible, dejando de lado ideologías en el análisis (en su mayor parte).

El sistema capitalista se basa en los conceptos de deuda y crecimiento. Como se confía en que se va a crecer, los bancos privados generan dinero (o deuda bancaria, el dinero físico es un porcentaje ridículo) en forma de préstamos e hipotecas que permiten realizar inversiones y consumir. Para que el sistema se mantenga y se puedan pagar los intereses, los bancos deben seguir poniendo en circulación dinero.

Así, toda actividad económica se impulsa mediante deuda, entendiéndose que en el futuro se recuperaran la inversión inicial (el principal) más los intereses, ya que todo va a ir a mejor. En general ésto ha sido así, y la economía ha crecido gracias ala mejora tecnológica, a los combustibles fósiles,a crecientes recursos humanos(aumento de la población, con las nuevas generaciones pagando las pensiones de las anteriores, con una sociedad piramidal) y al aumento de la extracción de los recursos naturales, y los intereses de las deudas se han ido pagando, y éstas refinanciándose. En ese contexto, los estados y los particulares pueden seguir endeudándose y perpetuando el círculo mágico capitalista de deuda creciente y crecimiento: me endeudo, crezco, pago intereses y mis deudas, nuevos créditos, etc. 1)Ver Nota

Todo ésto es viable en el caso de que haya ilimitados recursos. Obviamente, el sistema es por construcción insostenible en un planeta finito: no se puede crecer exponencialmente a largo plazo, y la población tampoco puede hacerlo, y se llega un punto en el que se estanca debido a la escasez de recursos y el consiguiente aumento de la mortalidad (y/o decrecimiento de la natalidad). La deuda en principio podría, siempre que se creciera lo suficiente como para poder pagar los intereses y/o refinanciarla, pero al no poderse crecer indefinidamente, a largo plazo también resulta insostenible su pago

Pero es que, aún en el caso de un sistema ideal con ilimitados recursos, hay ciclos económicos, con épocas de crecimiento, esto es, con aumento del PIB (bienes y servicios producidos por la sociedad), y fases de contracción o recesión en las que la economía decrece y el capital se destruye debido a quiebras de empresas, créditos irrecuperables, acciones y bonos con merma de valor, etc.).

Cuando hay un aumento excesivo (cuasi exponencial) de la deuda privada o pública en un determinado sector se producen las llamadas burbujas. Una burbuja en cierto producto es normalmente causada por exceso de crédito, con tipos de interés muy bajos. La española, inmobiliaria, tuvo mucho que ver con la ley de liberalización del suelo de 1998, que tenía la intención de que bajara el precio de la vivienda, aunque consiguió el efecto contrario, al aumentarse exponencialmente la demanda de ésta, debido al crédito fácil de los bancos europeos (alemanes sobre todo), y a nuestras cajas de ahorros corruptas y nuestros bancos no supervisados convenientemente. En 2005 construimos más viviendas que Francia, Alemania e Italia juntas, y su precio se había doblado en 7 años.

Toda esa bonanza económica y superávit del Estado debió usarse para diversificar y fortalecer el tejido productivo del país, basado en el sector servicios y la construcción, pero eso hubiera exigido gobernantes, políticos y economistas preparados y de altura que no quisieran forrarse con sobresueldos y pelotazos urbanísticos, de los que carecemos. Se vivía muy bien de la deuda, de la burbuja crediticia, y no se potenció la industrialización ni el I+D+I. Y las viviendas, una vez construidas, ya no producen valor alguno.

esslidesharenet2En resumen, la economía crecía debido a que nos endeudábamos (al no aumentar los salarios a la par que las viviendas), no porque se estuviera creando riqueza o valor añadido, sino solo ladrillos. La aparente riqueza privada (casas, salarios) y pública (AVE, aeropuertos, autovías), era una enorme deuda de futuro. Y el precio de la vivienda seguía creciendo, claro, casi exponencialmente, siguiendo a la demanda creciente derivada del crédito fácil.

En el caso de una burbuja, llega un momento en el que el sistema llega a su máximo: los consumidores ya no tienen capacidad de endeudarse mas. En el caso de España, la explosión se debió (al menos en parte) a la explosión de la burbuja crediticia de EEUU derivada de las hipotecas basura, que hizo que los bancos mundiales (y por ende los españoles) cortaran el grifo del crédito. Esto hizo que muchas empresas no pudieran directamente financiarse y quebraran.

A su vez, debido a que la gente tampoco puede endeudarse para comprar el producto (viviendas en nuestro caso), las ventas de las empresas se reducen, y las familias consumen menos, desplomándose la demanda interna. Esta reducción de la demanda da lugar a un aumento considerable y rápido del paro debido a las mencionadas pérdidas de las empresas, que deben ajustar sus plantillas. Y hace que los deudores al haber perdido su trabajo, no pueden devolver sus préstamos, con lo que los bancos sufren pérdidas. Eso cierra más el crédito y lugar a más empresas cerrando, más paro, menos devolución de préstamos, en un círculo vicioso de destrucción de la economía en todas sus vertientes.

Muchos bancos acaban con stocks enormes de viviendas, que, a su precio tras la burbuja, implica que los balances de los bancos no cuadran, están en quiebra. Los ingresos del Estado súbitamente se desploman debido a reducción de cotizaciones sociales y al incremento del gasto en las prestaciones por desempleo, aumentan el déficit rápidamente. Esto provoca impagos de la Administración a las empresas, que siguen cerrando, y con ello un agravamiento del círculo destructivo.

En ese momento, uno puede dejar caer el sistema financiero en cadena, o puede rescatarlo. En el segundo caso, que es lo que se ha hecho en todo el mundo, salvo contadas excepciones (Islandia), desde 2007, la deuda privada de los bancos se transforma en deuda pública, lo que provoca un incremento del déficit público para hacer frente a su gigantesco agujero de unos 100.000 millones de euros en España.

A su vez, la expulsión del mercado laboral de 1-2 millones de personas en un tiempo tan corto hace que el Estado deje de recibir los ingresos por cotizaciones de esas personas (IRPF), y debe aumentar sus gastos en prestaciones por desempleo. Al mismo tiempo, la demanda interna disminuye debido a la falta de dinero al haberse perdido muchos trabajos en muchos hogares, que aun deben hacer frente a hipotecas, y con ello aun disminuyen más los ingresos mediante impuestos indirectos al consumo (IVA). Este aumento de gastos y reducción de ingresos conlleva rápidamente al estado a un déficit aun mayor, y a tener que tirar de la deuda externa para financiarse y poder hacer frente a los pagos corrientes, pensiones, salarios de funcionarios, etc.

chrismielostblogspotcomLa pregunta pertinente es, ¿qué política fiscal y monetaria puede hacer un gobierno en esta situación? Un gobierno puede llevar a cabo una política expansiva (keynesiana) para tirar de la economía y aumentar la demanda interna, mediante compra de deuda publica por parte de su banco central, bajada de tipos de interés para que fluya el crédito, aumento de gasto publico y bajada de impuestos generalizada. Estas dos ultimas medidas conllevan, al menos a corto plazo, un aumento considerable del ya de por sí desbocado déficit publico, y de la deuda soberana.

Por contra, a largo plazo, si la economía se recupera, el círculo se invierte: la gente encuentra trabajo, se crean empresas, aumentan las cotizaciones y la gente paga impuestos al consumir, hay superávit y la deuda puede ir reduciéndose. Pero a corto plazo hace falta una política monetaria que permita la expansión a la vez que aumentan el déficit y la deuda públicas: es necesario un banco central que compre deuda soberana y que baje los tipos de interés a cero o negativos.

En el caso de España, el BCE no hizo ésto durante más de 4 años. Ello produjo que durante los últimos tiempos del gobierno de Zapatero y los primeros de Rajoy, la financiación del Estado fuera muy complicada, con una prima de riesgo desorbitada. El BCE podía reducirla en cualquier momento, perjudicando en tal caso a países, y ciudadanos, ahorradores, debido a la depreciación del precio del dinero (inflación). La Reserva Federal, así como el Banco de Inglaterra o el de Japón, han llevado a cabo dichas políticas, salvando bancos e insuflando balones de oxígeno de liquidez en la economía a través de sus respectivos bancos centrales. Sus deudas han aumentado, sí, pero ya han salido de la recesión y reducido su paro, es decir, han salido de la crisis y a largo plazo pueden hacer frente a sus deudas.

Un ejemplo de estas políticas fue el plan E de inversión pública de Zapatero, de 14.000 millones de Euros, que no dió frutos al tratarse de una crisis de larga duración, con muchos desequilibrios, y no simplemente una desaceleración o coyuntura. Además fue orientado no a aumentar el valor añadido de los productos, sino fundamentalmente a cavar zanjas y arreglar aceras.

Otra opción es llevar a cabo una política fiscal restrictiva, con el objetivo de reducir el déficit, reduciendo el gasto público y aumentando los ingresos mediante subidas de impuestos. En este caso, la demanda agregada se reduce enormemente. Esta es la medida estrella para en épocas de alta inflación de precios, que como es bien sabido conllevan una pérdida de poder adquisitivo a los ahorradores (o países ricos), un aumento de la especulación, una pérdida de competitividad y la consiguiente reducción de los beneficios de las empresas. En este caso se aumentan los tipos de interés, lo cual dificulta la financiación de empresas y familias, y se frena artificialmente la economía: se reduce enormemente el gasto general, se controla el déficit y se consigue así contener los precios.

Claramente, esta segunda opción, llevada a cabo por el BCE y por España y los países del sur benefició a Alemania durante los últimos años. Es imposible pagar tus deudas y sus intereses y mantener tu estado de bienestar sin tener beneficios, sin crecer. Se la conoce coloquialmente como austericidio y, como veremos con datos objetivos, ha agravado la situación.

Hay que decir que familias, empresas, bancos e incluso el sector público en España utilizan gran parte de los recursos adicionales disponibles para reducir deuda y no para generar gasto, con lo que la economía puede entrar en una depresión permanente con la deuda aumentando por grandes que sean los recortes (“recesión de balances”). El problema de fondo es que en España, como en Europa, no hay forma de que haya reactivación suficiente sin que disminuya la deuda, y la deuda no puede disminuir sin que se produzca reactivación (generando consumo, inversión, gasto productivo…). La única salida posible a este círculo vicioso es la reestructuración de la deuda europea y de la española.

En resumen, la primera opción de imprimir billetes beneficia a los deudores, mientras la de no hacerlo beneficia a los ahorradores. Los intereses no pueden ser mas antagónicos dentro de la propia Unión Europea entre países, pero también dentro de los propios países entre diversos ciudadanos. La Troika (BCE, FMI, Alemania) y el PP, combatiendo la teoría económica estándar keynesiana, defendida por Syriza, Podemos o Izquierda Unida.

Aún en el caso de inyectar liquidez y aumentar el gasto público para que tire de la demanda y por ende de la economía, es necesario recolocar a toda la gente parada en un nuevo modelo productivo no basado solo en el turismo o la construcción (renovables, salud, servicios sociales). En el caso de la política restrictiva, como todo gasto público se reduce, la única forma de aumentar la demanda y por tanto de crecer y reducir el paro, es aumentando la balanza externa, reduciendo las importaciones (poco margen al ser España un país dependiente energéticamente), o aumentando las exportaciones. Esto es debido a que la reducción del gasto público con una demanda interna deprimida hace que las familias españolas no consuman, y por lo tanto únicamente quedan los ingresos de las exportaciones para cuadrar el déficit presupuestario.

En general, en una economía, el PIB crece cuando cada año se demanda más cantidad de un producto de un mismo valor, o éste adquiere más valor y se sigue demandando lo mismo, o mejor aún ambas cosas a la vez. Para ello, los productos españoles deben ser competitivos: o aumentas la inversión en I+D+I, para que haya avances tecnológicos yproductos innovadores de alto valor añadido, lo que conllevaría el consiguiente gasto público, y ésta es lamentablemente una medida a largo plazo, que debió haberse hecho en la época buena de la burbuja, o se bajan los costes salariales, esto es, se hace una reforma laboral destinada a fomentar el trabajo precario. Esta es una medida mucho fácil y rápida para los gobiernos, en la que es el país en conjunto el que se empobrece.

Entonces, ¿cuál es la forma correcta de atajar una crisis con el menor coste? Si tienes un banco central, la primera, claramente. No hay mas que ver como EEUU ha salido de la recesión. En España, como no tenemos un banco central para nuestros intereses que compre deuda (hasta ahora, 4 años tarde), y no puedes tirar mas del déficit, no puedes hacer una gran inversión pública de I+D+I para cambiar el modelo productivo, y aumentar la productividad, y solo te queda la vía fácil: bajar los costes salariales mediante la reforma laboral, haciendo una devaluación interna efectiva, similar a la que hubieras hecho con un banco central que imprimiera billetes y devaluara la moneda. Al disminuir los salarios, las empresas tienen beneficios y contratan, y los ingresos del estado aumentan, se crece, disminuye el paro (a costa del subempleo o la precariedad), se reduce el déficit y la deuda baja.

historiaesoblogspotcomSi eres empresario, puede parecer que esta segunda opción es perfecta: mano de obra barata. Sin embargo, en su conjunto, como todas las empresas pagan menos, la gente compra menos, y tu vendes menos, y tus beneficios se reducen. Una bajada salarial se carga la demanda interna, y por ende acaba perjudicando a todos, empobreciendo el país. Lo que es vergonzoso es que el PP, por motivos políticos de partido (para que caiga Syriza y Podemos no triunfe aquí viendo el fracaso griego), no defienda en Europa las políticas expansivas y de reestructuración de la deuda de Syriza, que son exactamente las mismas que necesitamos en España (como ahora que el BCE finalmente inyecta liquidez). Una cosa es que los bancos alemanes defiendan sus intereses, otra cosa bien distinta es que incluso el gobierno español vaya en contra de los nuestros, anteponiendo sus intereses electorales a los del país, en un ejemplo más de claro patriotismo, no suizo en este caso, sino alemán.

Con el austericidio (las políticas de ajuste), en España la situación global de la economía ha empeorado, aumentando el paro y la deuda:

– la deuda pública es ahora 621.895 millones mayor que la de finales de 2007 y 356.434 millones que la de 2010.
– actualmente hay 3,7 millones más de parados y 3,3 millones menos de ocupados que a finales de 2007, y 920.700 parados más y 1,3 millones de ocupados menos que a finales de 2010, de modo que las políticas aplicadas han sido claramente destructoras de empleo.

– el PIB es ahora 14.271 millones de euros menor que el de finales de 2007, y 7.634 millones inferior al de finales de 2010.

– hay 217.377 empresas menos que a finales de 2007, y 171.953 menos que a finales de 2010.

Y la desigualdad se ha disparado. Unos datos: en España, el 1% de las personas más ricas tienen tanto como el 70% de toda la población; las 20 mayores fortunas poseen tanta riqueza como el 30% más pobre de la población y la de tan sólo 3 individuos duplica la del 20% más pobre de la población española. La diferencia entre los salarios más elevados y el salario medio en las empresases actualmente de 127 a 1.

Sin embargo, hay que reconocer que tras 7 años, hay previsiones de crecimiento de un 2,5% para 2015. Sin embargo, estas son debidas sobre todo a la caída del precio del petróleo, a la depreciación del euro y a las políticas del BCE (ahora sí inyectando liquidez), y en menor medida al aumento de las exportaciones y de los ingresos del estado al reducirse paulatinamente el paro con empleos precarios.

Este el resumen de la crisis en España. Solo la democracia y un cambio político en el Sur de Europa que anteponga los intereses de los ciudadanos a los de los bancos permitirá salir a todos de la situación en igualdad de condiciones.

En cuanto al sistema económico, ninguno es perfecto, pero el punto medio socrático entre un libre mercado totalmente desregulado (demasiado eficiente en forrar al capital) y una economía totalmente dirigista con un estado elefantiásico (demasiado ineficiente) parece un buen punto de partida. Para que dicho sistema funcione, sin embargo, hace falta también voluntad política de cambiar clientelismo por competencia y meritocracia, olvidándose de los sobresueldos a cambio de obras públicas y de las jubilaciones doradas en la empresas privatizadas correspondientes, o en el consejo de administración del banco correspondiente, que te financia la campaña electoral y te condona posteriormente la deuda a cambio de regulaciones que le favorezcan.

Sin duda, los bancos y gobiernos de los países del Norte, acreedores, intentan cobrar sus deudas de los países del Sur, están en su derecho. Pero si estamos en una misma Unión Europea, con una misma moneda y sin soberanía monetaria, además de obligaciones, ¿no tienen derechos los ciudadanos griegos o españoles? ¿solo tienen obligaciones? Se puede hablar de obligaciones de pago de todos (aunque lo más lógico sea a todas luces una reestructuración de la deuda), pero entonces hablemos al mismo nivel del derecho de todos los ciudadanos europeos a sanidad, educación, trabajo, vivienda… Que Europa inviertaen los países donde estas condiciones no se dan, como se hacía cuando entramos en la UE, y que los deudores paguen sus deudas. Pero hablar solo de obligaciones del ciudadano no es razonable ni justo.

Imaginen por un momento que naufragáramos todos a una isla desierta, ¿nos parecería ético y moral que unos pocos se quedaran con los recursos, con el médico, con la ropa, con los libros y con lo que queda del barco, y otros sin nada? Acepto que la metáfora es naif, pero estaremos de acuerdo que en tal película sería fácil diferenciar la solidaridad del egoísmo, reconocer a los buenos de los malos. Y parece que aquí la gente no lo tiene tan claro, y que al griego, o al inmigrante sin papeles, es “normal” (porque no paga) dejarle sin sanidad, educación, trabajo o vivienda.

Hace falta un nuevo gobierno fuerte, que defienda los intereses de la mayoría de la población en Europa. Dicha renovación es imprescindible, por ello, sean cuáles sean las preferencias económicas e ideológicas, con una preferencia por un sistema más o menos regulado, y con una mayor o menor idea de lo que es una justa distribución de la riqueza, la razón humana no puede entender volver a votar a los culpables (PSOE, PP, CIU, etc). Nuevas formaciones como Ciudadanos y Podemos, con sus contradicciones y defectos, indican el camino de la necesaria renovación.

En cuanto al sistema capitalista en conjunto, la desigualdad mundial es bochornosa para cualquier sensibilidad humana. Sin duda, hay un aumento de las rentas del capital frente a las del trabajo, con una acumulación cada vez mayor de riqueza en lo alto de la pirámide. En general, con una tasa de crecimiento del 2 %, y un rendimiento del capital del 5 %, el desigual reparto de la riqueza conduce a la victoria del rentismo sobre la meritocracia. Según Oxfam, la mitad más pobre de la población mundial posee menos del 1% de la riqueza de todo el planeta y el 70% más pobre el 3%. Por el contrario, el 10% más rico posee el 87% y el 1% más rico cerca del 50% del total. En 2010, el 1% más rico de todas las familias de estados Unidos se quedó con 93 de cada 100 dólares de incremento en el ingreso del país.

Como hemos dicho al principio, el sistema capitalista (con sus defectos: desigualdad, insostenibilidad, medio ambiente… etc.), solo funciona bajo condiciones de crecimiento: los activos valdrán mas en el futuro que en el pasado, dando beneficios en forma de dividendos o intereses, que es lo que hace que se compren y vendan. Es obvio que los recursos en un planeta finito son limitados, y por ende el sistema es insostenible a largo (o no tan largo) plazo, (¿cuando exactamente se alcanzaran sus límites?). Con petróleo y recursos decrecientes, la economía mundial entra en recesión, y el crédito desaparece, ya que el futuro vale menos que el pasado.

Es de resaltar que en muchos bancos centrales se han establecido políticas expansivas muy agresivas: primero intereses muy bajos, luego nulos, y ahora están dando tipos de interés negativos, con idea de hacer fluir el crédito, al no hacer rentables los depósitos, y así fomentar el crecimiento (artificial, al basarse en deuda) de la economía. Esto parece un signo de que la economía es incapaz de crecer realmente (basándose en recursos, innovaciones, mejoras tecnológicas)por sí misma, por exceso de deuda y limitaciones físicas de recursos (petróleo, recursos naturales, humanos), y debe tirar del dinero del futuro. Queda por ver también si los estados (muy endeudados, con sus deudas refinanciadas constantemente), podrán seguir soportando sobre sus espaldas las quiebras de los bancos cuando sus deudas se hagan insostenibles.

Resumiendo, al final el sistema económico está basado en última instancia en recursos físicos tangibles, y no es más que un gran sistema termodinámico. Por más que artificialmente se pueden hacer determinadas políticas fiscales y monetarias para superar las fases de recesión y favorecer el crecimiento, en último término éste debe estar basado en crear valor añadido, con nuevas fuentes de energía barata, nuevos recursos, nuevas formas tecnológicas más eficientes, aumento de la población, etc. Y hay indicadores claros de que hemos llegado al límite de la energía barata del petróleo, cuyo pico de extracción de petróleo ya ha pasado, de forma que éste se extrae cada vez más caro, hasta que llega un punto en el que ya no es rentable sacarlo a precio de venta. Actualmente cuenta con los precios más bajos de sus historia y con demanda casi nula aún así, y pronto ya no va a ser rentable sacarlo al precio de venta.

Al estar basadas todas las industrias, los transportes y la agricultura en éste, será muy complicado que la economía global siga creciendo al mismo ritmo a no ser que se desarrollen nuevas formas de energía eficientes. Y una vez que la economía no crece, y los bancos no generan más deuda (dinero) debido a que no hay perspectivas de devolución de los créditos, no hay liquidez en circulación para que se pueda pagar la deuda ya contraída y el sistema se viene abajo en cadena. Todo parece indicar que estamos llegando al límite de la deuda (impagable por muchos países) y de la población (que con infinitos recursos debería aumentar exponencialmente, pero que se estanca por la finitud de éstos).

es.slidesharenetDe todos los factores, el más importante sin duda es el petróleo. El pico o máximo en su producción ya ha ocurrido, y eso implica que, al estar basadas todas las industrias, los transportes y la agricultura en éste, será muy complicado que la economía global siga creciendo al mismo ritmo a no ser que se desarrollen nuevas formas de energía eficientes.

Debido a la importancia del crédito para la economía productiva, quizá sea necesario un sistema financiero público sin bancos privados, donde no haya economía puramente especulativa, y donde las tasas e impuestos sean únicamente estabilizadoras de precios, reguladoras de la inflación. En este sistema de banca pública, la educación, la sanidad y servicios sociales, también públicos, serían posibles a interés cero, y mediante los salarios el dinero fluiría. Además, con una banca nacionalizada, todo el principal y los intereses generados por los préstamos se reinvertirían por completo en la sociedad. Actualmente, los bancos no hacen fluir el crédito suficientemente, ni prestan todos sus beneficios generados.

Se avecinan tiempos interesantes intelectualmente para ver lo que sucede. Es difícil pensar que no existe un sistema que sea mejor para la mayoría, más equitativo y más sostenible, centrado en la felicidad del ser humano y no en la acumulación de dinero, que permita la preservación del planeta. Sin embargo, hasta que el sistema implosione, es fácil augurar la magnitud de las resistencias al cambio de las minorías más privilegiadas, dados los distintos intereses derivados de la enorme desigualdad (los pocos superricos versus la mayor parte de la población).

Bien sabemos por la Historia que hasta que no está con el agua al cuello, el ser humano no se pone las pilas, y en este caso deberán ser renovables.


Imágenes: ideamerica.org|es.slideshare.net|chrismielost.blogspot.com|historia4eso.blogspot.com


NOTA

Cabe destacar que un crecimiento anual, digamos del r=3%, requiere decir que el PIB final al cabo del año es igual a 1.03 veces el PIB inicial. Técnicamente, si dividimos el año en n intervalos de tiempo tan pequeños (por ejemplo, en sus días, por lo que n=365 días) de forma que el interés en ellos sea (aproximadamente) constante e igual a r/n, obtenemos que cada día el PIB aumentará en (1+r/n), y al cabo de n días tenemos que:

PIB FINAL= (1+r/n)^n PIB INICIAL,
y cuando n es grande, dicha función es la función exponencial:
PIB FINAL= e^r PIB INICIAL=1.03 PIB INICIAL.
Que algo crezca exponencialmente significa que, si aumenta por ejemplo un 3% cada año, se doblará en 23 años (ln[2]/0.03).
Otra forma de ver que el incremento para un interés fijo es exponencial es mediante la variación (o derivada), que debe ser constante:
d PIB / PIB = r —> PIB FINAL = e^r PIB INICIAL.

Y con la deuda sucede lo mismo: el montante final a pagar debido a los intereses es exponencialmente mayor que el préstamo contraído inicialmente, lo cual provoca que el dinero (o deuda) global del sistema también aumente exponencialmente, y en caso de que el crédito se corte, no hay dinero suficiente en circulación (deuda) para que todo el mundo pueda ir devolviendo sus préstamos más los intereses conforme éstos van venciendo. Y lo mismo ocurre con la desigualdad, que debido a los menores intereses sobre las rentas del trabajo que sobre las del capital (r_capital>r_trabajo), también crece exponencialmente con la diferencia de ambos intereses:

DESIGUALDAD ~ e^(r_capital-r_trabajo)

Lo mismo sucede con la población, cuya tasa de crecimiento (su derivada) es proporcional a sí misma (cuanta más gente, más descendencia), y positiva. Por lo tanto, ésta también aumenta exponencialmente si los recursos son infinitos y no hay hay fuerzas externas que la regulen:

d POBLACION / dt = POBLACION —>
—>POBLACION FINAL = e^(t_f/t_i) POBLACION INICIAL

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