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Los sucios métodos policiales para infiltrar los movimientos sociales

The Guardian|16/03/2016

John Dines era un agente encubierto que formaba parte de una brigada especial que se dedicaba a espiar a sindicalistas y defensores de los derechos civiles y del medioambiente. La policía le proporcionó la identidad de un niño de ocho años que había muerto de leucemia para que el agente secreto pudiera infiltrarse en esos grupos.

fotografia-Helen-Steel-realidad-encubierto_EDIIMA20160311_0423_4En uno de ellos conoció a Helen Steel, una activista, y empezaron una relación sentimental que duró 2 años. Steel es solo una de las muchas mujeres que han demandado a la policía tras descubrir que fueron utilizadas por esos agentes secretos que fingieron estar enamorados de ellas.

En el verano de 1991, Dines le explicó que sufría un desequilibrio mental porque sus padres habían abusado de él, y en marzo de 1992 desapareció, diciéndole que se iba a Sudáfrica porque ya no podía soportar lo que le estaba pasando. Steel se quedó atrapada en lo que ella describe como “una montaña rusa emocional. Ni siquiera sabía si estaba vivo o muerto y temía que intentara suicidarse”.

Pero emprendió un largo camino para intentar dar con él. Encontró una copia de lo que ella creía que era su certificado de nacimiento y se desplazó hasta lo que ella pensaba que era su casa en Derby, pero nadie le abrió la puerta. Otro certificado le reveló que había muerto a los ocho años. Ni siquiera sabía cómo se llamaba el hombre con el que había estado saliendo y que había desaparecido sin dejar ni rastro.

En la década de los 90, McDonald’s demandó a Helen Steel por un panfleto publicado en 1986 en el que atacaba a dicha compañía. Un largo proceso judicial que concluyó con una sentencia a favor de ella en 2005.

Mientras, tras huir de su lado, el agente trabajó en la sede de la policía metropolitana de Londres, hasta 1994, pero en 2002 temiendo que Steel pudiera localizarlo, le pagó el traslado a Australia, donde la escuela de postgrado de vigilancia policial y seguridad de la Universidad Charles Sturt, situada cerca de Sydney, lo contrató como jefe adjunto.

Helen Steel consiguió por fin descubrir su verdadera identidad y se encontró cara a cara con John Dines, al que no veía desde hacía 24 años, en el aeropuerto Kingsford Smith de Sydney, quien le expresó “sus más sinceras disculpas” por la forma en la que la trató.

Desde entonces Steel ha dado la vuelta al mundo para evitar que otros cuerpos de policía copien los métodos utilizados por la policía metropolitana: “En el transcurso de la conversación me reconoció que se había infiltrado en grupos de Londres con el objetivo de vigilar a los que ellos consideraban extremistas. Un término bastante genérico que en la práctica sirve para referirse a cualquier persona que cuestione al poder establecido”.

(Extracto. Adaptación libre)


Imagen: Helen Steel The Guardian

Fuente: El diario.es  http://www.eldiario.es/theguardian/anos-durmiendo-enemigo_0_493101754.html

Traducción de Emma Reverter

 

One Response to Los sucios métodos policiales para infiltrar los movimientos sociales

  1. El teatro de la falsedad es el mismo en un portal y en un escenario.

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