"Prefiero ganar un 1% del esfuerzo de 100 personas que el 100% de mi propio esfuerzo" John Rockefeller

Mercado Equisocialista

(Apéndice de La Felicidad Tecnológica)

 

OTRO CONCEPTO DE “MERCADO.

Aunque capitalismo y equisocialismo utilicen el mismo término, mercado, su significado y las realidades que abarcan con él, son, no sólo totalmente diferentes, sino antagónicas.

Para el capitalismo el mercado constituye una actividad económica basada en la competitividad y la propiedad privada de los medios de producción, que sitúa al lucro como su objetivo fundamental. El mercado se convierte de esta forma en el auténtico motor de la sociedad, absorbiendo, moldeando y sometiendo a las demás actividades humanas.

En cambio, para el equisocialismo, el mercado constituye un intercambio equitativo y paritario, en el que no cabe hacer negocio a costa de nadie, porque se han erradicado de él la explotación y la plusvalía. Lo único que busca es la satisfacción de las necesidades humanas, sin que intervenga para nada, ni juegue ningún papel, el beneficio económico.

 

MERCADOS EQUISOCIALISTAS.

En la sociedad equisocialista conviven con normalidad tres tipos diferentes de mercados:

  1. El Comunitario
  2. El de Particulares
  3. El de Comunidades

 

EL MERCADO COMUNITARIO.

Es aquel con el que una comunidad abastece de bienes de primera necesidad y opcionales a todos sus miembros.

Los artículos de primera necesidad (alimento, vivienda, menaje, ropa), y servicios básicos (agua, luz, calefacción/ frío, lavandería, teléfono, internet), tienen precio fijo que viene determinado por sus costes de producción (medidos en horas estándar de trabajo), y se adquieren y pagan con el salario universal que a cada miembro de la comunidad se le abona por su trabajo en la misma, en su Tarjeta (o móvil), Comunal.

Los bienes comunitarios opcionales (como muebles, electrodomésticos, material deportivo, vehículos, etc.), se podrán fraccionar en plazos que se descontarán mensualmente del salario universal sin superar el techo de endeudamiento autorizado (¿50% del salario universal?), hasta la liquidación completa de la deuda, momento en que el ciudadano entrará en posesión de los mismos (salvo que se considere necesario o más conveniente entregárselos por adelantado). Esta cuota se podrá posponer para otro mes, cuando lo requiera, justificadamente, el interesado.

De forma excepcional, por necesidad comunitaria y siempre con carácter voluntario, se podrá autorizar a alguien a prolongar temporalmente la duración de su jornada laboral especializada hasta un máximo de 4 horas diarias, incrementando en la misma proporción su salario o su tiempo libre.

Cuando un puesto de trabajo no esté ubicado en un lugar fijo, como sucede con marinos, transportistas, operarios de reparaciones o personal especializado que realiza tareas u obras de duración temporal, su salario universal lo sufragarán entre todas las comunidades a las que preste servicio, en proporción al tiempo de dedicación a cada una de ellas, percibiéndolo en aquella donde tenga su residencia. Su tiempo de desplazamiento contará como tiempo efectivo de trabajo.

Los viajeros (que no “turistas”, otro concepto a desterrar), podrán pagarse los gastos de su estancia en comunidades diferentes a la suya con su Tarjeta Comunal, pero también haciéndose la comida, la cama, la limpieza, etc., e incluso realizando trabajos para ellas.

 

EL MERCADO DE PARTICULARES.

Surge de la compraventa directa entre ciudadanos particulares de los artículos y servicios producidos por ellos durante su tiempo libre. Los precios se determinan de mutuo acuerdo entre las partes, admitiéndose recurrir a la modalidad de trueque, sin que exista contraprestación económica alguna.

El mercado de particulares funciona indistintamente tanto entre ciudadanos de la propia comunidad como de otras, intercambiando entre sí una gran variedad de productos: artísticos, artesanos, de moda, hortícolas, de caza, de pesca, etc., así como servicios personales: actuaciones, clases particulares, masajes, tatuajes, depilación, peluquería, bricolaje, decoración, cocina, ayuda doméstica, etc.

En la Tarjeta Personal se ingresa cada mes el 25% del salario universal a cada ciudadano para que con ella pueda pagar lo que adquiere de otros así como recibir ingresos por lo que les vende, sin que la suma total de ingresos o de gastos supere el salario universal. Como el 25% de dicho importe lo percibe de la comunidad, eso significa que solo podrá recibir otro 75% del salario universal como máximo por sus ventas, quedando para meses sucesivos el abono de las cantidades pendientes, caso de haberlas.

Cuando un ciudadano cambie de comunidad, igual que se llevará con él sus pertenencias personales, arrastrará también consigo el saldo de sus tarjetas y sus deudas.

 

EL MERCADO DE COMUNIDADES.

Cada comunidad poseerá un territorio, tamaño y población variable, que abarcará desde una agrupación de pueblos o una comarca geográfica, hasta una ciudad pequeña o la barriada de una gran urbe.

Todas las comunidades podrán escindirse, fusionarse, disolverse, reajustar su población al alza o a la baja, y reconstituirse tantas veces como sea preciso, con absoluta flexibilidad. No habrá un modelo único, sino que dentro de un marco general común, coexistirán diversos formatos, modalidades y regímenes de funcionamiento, adaptados a las circunstancias locales.

Habrá movilidad absoluta, de forma que cualquier persona podrá cambiar libremente de comunidad, siendo, tanto el rechazo a su admisión, como la expulsión, motivados y sujetos a la decisión de un Tribunal Ciudadano.

Cuando se trate de un aeropuerto, un hospital, una universidad, una central eléctrica, un centro penitenciario, fabril, comercial, de comunicaciones, de ocio, de investigación, una explotación petrolífera o minera, construir una carretera, o regular la afluencia de gente a un paraje natural muy demandado, serán las comunidades de la región las que se encarguen conjuntamente de su organización, gestión e inversiones a realizar.

Habrá comunidades cuyo principal cometido consistirá en recibir visitantes, igual que el de otras lo será la producción agrícola, la industrial, la artesanal, la minera, la pesquera, etc. Todas producirán con cierto margen de holgura, para disponer de excedentes con los que hacer frente a deterioros, pérdidas, accidentes, incendios, inundaciones y desastres naturales.

Los precios del trabajo y de las mercancías y servicios serán comunes para todas.

Ahora bien, aunque se procure que todas las comunidades sean lo más autosuficientes posibles y participen en diversos tipos de producción, no se podrá evitar que, en razón de su diferente ubicación, clima, situación, tipo de especialización, recursos y condiciones naturales, etc., se produzcan desequilibrios entre ellas. Lógicamente, si una comunidad no fabrica lavadoras, o no dispone de suficiente verdura o fruta, tendrá que adquirirlas fuera.

De eso se ocupa el mercado de comunidades. Con objeto de armonizar sus intercambios comerciales respectivos y que el balance final de los mismos sea neutro y ninguna comunidad termine con déficit o superávit, se constituirá una comunidad virtual, ficticia, a la que todas las comunidades cederán (a su precio correspondiente) las mercancías que les sobren, y a la que comprarán, por importe equivalente, las que les falten.

Pero, además, se podrán adoptar medidas correctoras para equilibrar las comunidades, como revisar el tamaño de su población, sector, capacidad productiva e instalaciones, introducir limitaciones de consumo y de gasto, etc.

Como no se podrá evitar que tengan el mismo precio, medido en horas de trabajo, bienes de distinto valor, un vino de calidad y otro inferior, o un destino más apreciado que otro, cuando la demanda supere a la oferta, se procederá a un sorteo, rotatorio, entre quienes no lo hayan disfrutado, o lo hayan hecho hace más tiempo. Quienes hayan incumplido sus deberes laborales o cívicos con la comunidad, podrán ser sancionados con la exclusión del sorteo.

De todas formas, al igual que existe un Tribunal Ciudadano para juzgar conductas, o un Tribunal Técnico para determinar la idoneidad de los aspirantes a cubrir las vacantes de especialistas y profesionales, habrá también un Tribunal de Arbitraje Supracomunitario para resolver los conflictos que se planteen entre comunidades.

Los miembros del Tribunal Ciudadano se designarán por sorteo entre personas de comunidades ajenas al asunto a resolver, los del Tribunal Técnico se elegirán por sorteo entre personas cualificadas en la materia de que se trate, que no tengan parentesco o relación alguna con los candidatos, y sean de comunidades diferentes a la de la vacante a cubrir, y los integrantes del Tribunal de Arbitraje serán nombrados, uno por cada comunidad, siendo éstas seleccionadas, por sorteo, entre regiones no afectadas por el problema. El tiempo de dedicación a esos órganos contará como tiempo de trabajo.

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