"La vida es un teatro, pero tiene un reparto deplorable" Oscar Wilde

Mercado Equisocialista

(Apéndice 1º de La Felicidad Tecnológica)

OTRO CONCEPTO DE “MERCADO”.

Aunque capitalismo y equisocialismo utilicen el mismo término, “mercado”, su significado y las realidades que abarcan con él, son, radicalmente diferentes y antagónicas.

Para el capitalismo el mercado constituye una actividad económica basada en la la propiedad privada de los medios de producción y la competitividad, que sitúa al lucro como objetivo fundamental. Un logro que la disparidad de fuerzas de los actores en pugna, garantiza sobradamente.

Por contra el equisocialismo entiende el mercado como un intercambio equitativo, paritario y equilibrado, en el que no cabe hacer “negocio” a costa de nadie, porque se han erradicado de él la explotación y la plusvalía, y lo único que se busca a través suyo es la satisfacción de las necesidades, sin que intervenga ni juegue ningún papel el beneficio económico.

Mientras que en el mercado capitalista prima el interés particular sobre el general, en el mercado equisocialista se invierten los términos.

MERCADOS EQUISOCIALISTAS.

Dentro de la sociedad equisocialista conviven dos tipos de mercado, que operan en espacios económicos diferentes, sin mezclarse entre sí:

  1. El Comunitario.
  2. El Privado.

Del primero participan necesariamente todos los miembros de la comunidad y del segundo solo quienes lo desean.

MERCADO COMUNITARIO.

Es aquel con el que la comunidad abastece de bienes a todos sus miembros.

Los artículos que provee la comunidad tienen precio fijo – el mismo para todas las comunidades -, que viene determinado por sus costes de producción, medidos en horas de trabajo promedio, y por sus costes ecológicos, valorados en términos de impacto medioambiental.

Hablamos de horas de trabajo promedio porque cada persona emplea un tiempo diferente en producir el mismo bien. Las materias primas, entendidas como recursos naturales, se valoran por el esfuerzo que conlleva extraerlas de la tierra y elaborarlas, y la maquinaria e instalaciones por el coste de fabricarlas.

Los servicios sanitarios, educativos, de transporte, de servicios y suministros, etc., que dispensa la comunidad, tienen carácter gratuito y no se valoran en horas de trabajo, más que a efectos estadísticos y comparativos.

Puede suceder que el coste de producir un vino de calidad sea el mismo que el de elaborar otro inferior, o que haya más demanda de angulas que oferta, viajeros que alojamientos disponibles, o viviendas que sean más codiciadas que otras, y cuando se susciten problemas de ese estilo, de escasez o predilección, habrá que garantizar el acceso en igualdad de condiciones a dichos bienes.

Una forma de hacerlo será confeccionando tantas listas de solicitantes como artículos en disputa y sortearlos todos simultáneamente. Solo se admitirá elegir uno por persona, pero se podrá hacer una excepción con quienes hayan sido premiados, permitiéndoles elegir dos, y al contrario, excluir del sorteo, o de algunas listas, a quienes hayan sido sancionados.

Si aún así no fuera suficiente, los bienes más valiosos deberán racionarse, alquilarse, o repartir equitativamente su tiempo de uso para que alcance a disfrutarlos la mayor parte de la población.

Los bienes y servicios que la comunidad facilita a sus miembros, pueden ser de dos clases:

  • Esenciales o de Primera Necesidad, como productos básicos de alimentación (pan, arroz, patatas, legumbres, hortalizas, huevos, leche, queso, fruta, verdura…), ropa estándar y de trabajo, agua corriente, luz, teléfono, internet, vivienda y equipamientos, menaje, medios públicos de transporte, educación, asistencia sanitaria, medicamentos, prótesis, material escolar, etc.
  • De Libre Elección u Opcionales, como alimentos, bebidas alcohólicas y ropa de capricho, productos de belleza, perfumes, juguetes, vehículos, aparatos electrónicos, muebles de diseño, objetos de adorno, material deportivo, libros, música, películas, juegos, viajes, entradas a espectáculos, servicios de lavandería, de comedor, de reparación, etc.

Los Bienes Esenciales son iguales para todos los miembros de la comunidad y visitantes, por lo que resulta relativamente sencillo calcular la cantidad que se necesita de los mismos, mientras que los de Libre Elección, al depender del gusto de cada cual, son más complejos de cuantificar y requieren planificación.

Se adquieren con dos tarjetas nominativas diferentes:

  • Una de Productos Esenciales en la que consta la cantidad mensual de cada artículo que corresponde a su titular. Cada vez que éste recibe alguno se le resta automáticamente de su saldo. Los productos que a final de mes hayan quedado sin gastar no se acumulan para el período siguiente. Productos especiales como los medicamentos se dispensarán con receta anotando en un registro a quien se hace entrega de ellos.
  • Otra de Productos de Libre Elección. La comunidad ingresa mensualmente a cada ciudadano en esta tarjeta el Salario Universal que le correspnde por su trabajo. Como todo el mundo no se administrará igual, habrá personas que ahorren y otras que se lo gasten todo. Para evitar excesos, no se admitirán descubiertos, ni se permitirá a nadie acumular un saldo 12 veces superior al salario universal, por lo que las cantidades que lo sobrepasen, quedarán pendientes de abono para meses sucesivos.

Cualquiera podrá consultar los saldos de dichas tarjetas, propias o ajenas, así como el detalle de sus movimientos. La pérdida o destrucción de las mismas no supondrá ningún problema ya que todas las transacciones se almacenarán en un banco de datos centralizado.

Se exigirá que los Productos Comunitarios de Libre Elección que conllevan mayor coste, se encarguen previamente y se fabriquen y suministren sobre pedido, lo que se complementará con medidas de uso responsable, de forma que el que posea por ejemplo un electrodoméstico, vehículo o televisor, no podrá sustituirlo por otro similar hasta transcurrido su tiempo de uso aunque disponga de dinero suficiente para ello, salvo causas de fuerza mayor (extravío, rotura, avería), debiendo además entregar el viejo a cambio.

Su importe se podrá fraccionar en plazos que se descontarán mensualmente del salario universal, sin superar el techo de endeudamiento autorizado, hasta la liquidación completa de la deuda, momento en que se entrará en posesión de ellos (salvo que se considere necesario o más conveniente entregarlos por adelantado como se hace ahora). Cuota que se deducirá automáticamente de la nómina.

Los consumos de agua, luz, etc., que superen los límites establecidos, se facturarán contra la Tarjeta de Productos de Libre Elección, lo mismo que si se requieren más bienes esenciales..

Los viajeros (que no “turistas”, otro concepto a desterrar), tendrán garantizados los gastos básicos de alojamiento, alimentación, etc., allá donde vayan, exactamente igual que si se encontraran en su propia comunidad.

MERCADO PRIVADO.

Surge de la compraventa directa entre particulares de los artículos y servicios producidos por ellos en su tiempo libre. Sus precios son libres y se determinan de mutuo acuerdo entre las partes.

Para operar en él cada adulto utiliza:

  • Una Tarjeta Personal en la que la comunidad le abona mensualmente un Salario Personal equivalente al 25% del Salario Universal para que pueda pagar los productos y servicios que adquiere a terceros y percibir ingresos por lo que les vende.

No se permite acumular en ella un saldo 12 veces superior al salario universal, quedando pendientes para meses sucesivos las cantidades que lo sobrepasen.

Habrá tres formas de intercambio:

  • Compraventa con pago en efectivo.
  • Trueque de artículos o servicios sin contraprestación económica.
  • Mixto de compraventa y trueque a la vez.

En el mercado privado los ciudadanos de todas las comunidades pueden intercambiar entre sí productos artísticos, artesanos, de moda, bisutería, joyería, caza, pesca, jardinería, hortofrutícolas, etc., además de servicios personales tales como masajes, tatuajes, peluquería, depilación, decoración, cocina, ayuda doméstica, bricolaje, actuaciones, clases particulares, etc.

Se trata de un que mercado enriquece y complementa la oferta del mercado comunitario, sin competir con él, dando salida a la iniciativa personal.

Las comunidades facilitarán terrenos, equipos, instalaciones y medios a individuos y grupos para que cultiven, desarrollen y promuevan proyectos científicos (investigación), tecnológicos (inventos, programas), organicen eventos deportivos (partidos), artísticos (espectáculos, conciertos, películas), proporcionen servicios asistenciales (curar, enseñar), o puedan acometer empresas por su cuenta.

La Asamblea de la Comunidad se encargará de priorizar las peticiones de recursos, estableciendo las condiciones para que puedan ser aprovechados por el mayor número de solicitantes, sin que nadie los monopolice.

Su correcta utilización se da por sobreentendida, y cualesquiera deterioros, daños o gastos que se originen, serán sufragados por los interesados, salvo que se les exima de su pago por ser gratuito su disfrute o porque de su actividad se derive algún beneficio para la colectividad. La comunidad podrá reclamar también que se le entreguen parte de los rendimientos que se obtengan.

RÉGIMEN DE COMUNIDADES.

Todo el tejido social se estructurará en comunidades de tamaño y población variable, que no superen los 50.000 habitantes, que guarden el mayor equilibrio entre ellas, y sean lo más autosuficientes posible, siendo el Movimiento Equisocialista el encargado de decidir su configuración inicial.

La división de la sociedad en comunidades responde a la necesidad de organizarse socialmente en red, de forma horizontal, y a la vez eficaz.  Organización que no se configura como una división a perpetuidad, fija e inamovible, sino al contrario, dinámica y reversible, de forma que las comunidades podrán escindirse, fusionarse, disolverse, reajustarse y reconstituirse tantas veces como sea preciso, previa aprobación de la Cámara Territorial.

Cada comunidad poseerá un territorio, tamaño y población que podrá variar, desde una agrupación de pueblos o una comarca geográfica, hasta una ciudad pequeña o la barriada de una gran urbe; factores que se revisarán periódicamente lo mismo que su capacidad productiva, tipo de especialización, etc., para armonizarlas entre si.

Todas se autogestionarán y coordinarán respetando el marco general de funcionamiento. No habrá un modelo único, sino que coexistirán diversas modalidades y regímenes adaptados a las circunstancias locales, siendo cada comunidad soberana en los asuntos que le afecten solo a ella y no repercutan en las demás.

La expulsión de un miembro de una comunidad, a petición de ésta, estará sujeta a la aprobación del Tribunal Ciudadano que decidirá además a cuál se le traslada. A los delincuentes, además de la posible pena que pueda corresponderles, se les aplicará esta medida.

El traslado voluntario a otra comunidad requerirá que exista en ella una vacante libre de su profesión, o bien que acepte una de rango inferior. Del mismo modo que se llevará con él sus pertenencias, arrastrará consigo también el saldo de sus tarjetas y deudas.

ORGANIGRAMA DE FUNCIONAMIENTO.

Las comunidades se estructuran así:

De abajo arriba, de menor a mayor nivel de decisión, encontramos la Asamblea de la Comunidad, máximo órgano de la misma, por encima de la cual se sitúa la Junta de Comunidades, y ocupando la cima la Cámara Territorial.

Cada escalón cuenta para facilitar su labor con Comisiones de Planificación, de Servicios, de Producción y Consumo, de Infraestructuras, de Medio Ambiente, de Ciencia y Tecnología, de Cultura, etc.

Cada comunidad designará a sus delegados para la Junta (2 ó 3) , y (1) para la Cámara, pudiendo cambiarlos tantas veces como considere oportuno. La Asamblea de la Comunidad decidirá además si acuden con mandato cerrado o no, y su voto, ponderado, valdrá lo que su volumen de habitantes.

Cada centro de trabajo, o rama de actividad, poseerá su propia Asamblea Laboral y órganos de gestión para autoorganizarse cooperativamente y cumplir los objetivos marcados.

Las sesiones de todos los órganos serán públicas y retransmitidas en directo, y las votaciones se efectuarán a mano alzada, permitiéndose la libre asistencia a las mismas. Cualquier excepción a esta norma, lo será coyuntural y puntualmente, previa autorización de los ciudadanos afectados. Solo cuando se trate de elegir personas el voto será secreto.

Será la Cámara Territorial la que acordará el marco general laboral: remuneración, distribución y duración de la jornada laboral, edad de jubilación; los criterios de producción y consumo: catálogo y cantidad de servicios y artículos esenciales y opcionales a producir, precio de los mismos, saldo de  las tarjetas, niveles de endeudamiento, límites ecológicos a respetar; y la política de inversiones: emplazamiento de ferrocarriles, carreteras, embalses, industrias, universidades, hospitales, centrales eléctricas, plantas de tratamiento y reciclaje de residuos, vertederos,  prisiones, etc. Decisiones que tendrán que ser ratificadas posteriormente por los ciudadanos de las comunidades afectadas para ser efectivas.

A la hora de optar entre varias alternativas, se utilizará el Consenso Sistémico, resultando aprobada no la propuesta que cuente con mayor número de votos favorables, sino aquella cuya diferencia de votos a favor menos votos de rechazo, sea mayor, con el fin de que gane la opción que menor oposición suscite, evitando que el 51% imponga su rodillo al 49%.

A nivel territorial, el Tribunal Ciudadano se ocupará de juzgar conductas cívicas y laborales, el Tribunal Técnico de valorar la idoneidad de los aspirantes a cubrir los puestos de trabajo de especialistas y profesionales, y el Tribunal de Arbitraje de resolver conflictos entre comunidades.

Los miembros (hasta 50 personas) del Tribunal Ciudadano y del Tribunal Arbitraje se designarán por sorteo (no más de uno por comunidad), y los del Tribunal Técnico (50) también por sorteo, pero entre expertos. El cargo tendrá una duración de 4 años, renovándose por mitades cada 2 años. Los miembros del Tribunal Ciudadano no podrán participar en los asuntos que afecten a su propia comunidad, e igualmente tendrán que abstenerse de intervenir los integrantes del Tribunal Técnico que guarden relación de amistad con los candidatos o mantengan parentesco hasta tercer grado con ellos. El tribunal encargado de juzgar cada caso estará compuesto por 5 personas nombradas por sorteo entre quienes cumplan los requisitos señalados.

El tiempo de dedicación a los órganos comunitarios contará como tiempo de trabajo especializado.

PRODUCCIÓN COMUNITARIA.

La cantidad de horas de trabajo mensuales que cada comunidad puede dedicar a la producción de bienes y de servicios depende de su población.

Obviamente, no todas las comunidades harán lo mismo. El cometido principal de algunas consistirá en recibir visitantes, igual que el de otras será la producción agrícola, la industrial, la artesanal, la minera, la pesquera, etc. Todas lo harán con cierto margen de holgura, para disponer de excedentes con los que hacer frente a deterioros, pérdidas, accidentes, incendios, inundaciones, condiciones climatológicas adversas y desastres naturales, y cada una remitirá anualmente su Plan de Trabajo a la Cámara Territorial para coordinar allí los esfuerzos de todas.

Como se trata de una planificación, a lo largo del ejercicio puede que sobren horas de producción de bienes y falten horas de servicios, o viceversa. Desequilibrios que tendrán que compensarse, ajustando la producción sobre la marcha para adaptarla a las circunstancias.  No se debe tomar la planificación como una programación rígida e inamovible, sino como un guión de trabajo,  flexible y abierto a cambios.

Cuando se trate de gestionar un aeropuerto, un hospital, una universidad, una planta eléctrica, un complejo industrial, un centro comercial, de ocio o de investigación, un establecimiento penitenciario, una explotación petrolífera o minera, o de regular la afluencia de visitantes a un paraje, tendrán que ser varias las comunidades que se encarguen de ello.

Como todo el trabajo se desarrolla en régimen cooperativo, serán los propios compañeros los primeros en llamar la atención a quien no cumpla debidamente sus tareas, y se le podrá sancionar, bien económicamente, bien con la pérdida del derecho a ser candidato u otros beneficios sociales, o trasladándolo a otro puesto o centro de trabajo, e incluso llegando a expulsarlo de la comunidad si el Tribunal Ciudadano lo determina así.

Dado que muchos centros de trabajo fabricarán los mismos artículos o prestarán los mismos servicios, ello servirá para comprobar el grado de eficiencia de cada uno y copiar las mejores prácticas.

Asimismo los consumidores controlarán la calidad de las mercancías adquiridas y a todos los trabajadores les exigirán que presten un buen servicio.

TRABAJO.

La humanidad se enfrenta en el terreno laboral a un desafío inédito en su historia: que el trabajo deje de ser una carga para pasar a convertirse en un privilegio.

La tecnología nos empuja aceleradamente a ello, pero como el mundo no se rige por la lógica, sino por intereses, y el trabajo por cuenta ajena ha sido hasta el presente la más eficaz arma de domesticación, explotación y dominación que imaginar cabe, nada hace pensar que, al menos de momento, ese patrón vaya a cambiar significativamente.

Pero incluso en un escenario como el actual en el que todo el mundo siga obligado a trabajar, la jornada laboral no debería superar las 20 horas semanales, distribuidas así:

  • 1 hora para debates y reuniones comunitarias.
  • 2 horas para labores de rutina que no requieren una preparación especial (como limpieza, mantenimiento, reparto, almacenaje, vigilancia, cuidado de enfermos, niños y ancianos, etc.).
  • 1  hora para formación.
  • 16 horas para tareas especializadas.

Obviamente, por razones de eficacia, las tres primeras actividades se concentrarán en días concretos del mes. Igualmente, las tareas especializadas podrán acumularse, en parte de la semana, del mes o del año,  sin superar  6 horas diarias 6 días a la semana (excepto situaciones de fuerza mayor, tareas de rescate y salvamento, experimentos científicos, intervenciones quirúrgicas y situaciones por el estilo). La jornada general será de 4 días a la semana.

Siempre que lo considere conveniente, la comunidad podrá autorizar a ampliar la jornada especializada a quien lo solicite, incrementando su salario en la misma proporción. Algo que ocurrirá cuando haya personas que estén enamoradas de su trabajo, o que deseen disfrutar de un consumo más alto, y a la comunidad le interese, sea por el déficit de especialistas en ese campo, sea por su excelencia en el desempeño del mismo.

Cuando se trate de marinos, transportistas o técnicos de reparaciones el tiempo de desplazamiento, sea dentro o fuera de la comunidad, contará como tiempo de trabajo especializado.

Las labores de rutina se asignarán de forma rotatoria, por sorteo, permitiéndose cambiar de turno de mutuo acuerdo entre los interesados. Si los avances tecnológicos en robótica, automatización e inteligencia artificial cumplen lo que prometen y consiguen eliminar la mayoría de ellas, los trabajadores podrán destinar ese tiempo a cometidos especializados, o a incrementar el tiempo de de debate y formación.

La participación, implicación y colaboración activa de todos los ciudadanos en las asambleas, comisiones, tribunales  y órganos comunitarios, se considera fundamental para la buena marcha de las comunidades.

Hasta los 23 años la jornada laboral se dedicará a formación, prácticas y estudio.

La vida laboral se extenderá desde los 23 hasta los 55 años, edad ordinaria de jubilación, aunque de común acuerdo entre el interesado y las comunidades, podrá alargarse sin superar los 70 años. Mientras se halle en activo, toda persona que no haya sido sancionada, tendrá derecho a disfrutar de 1 año sabático por cada 7 años trabajados, e incluso, podrá solicitar algún período adicional retrasando la fecha de retiro, o bien renunciar a todos o alguno de los años sabáticos que le corresponden para anticipar la edad de jubilación.

A las plazas vacantes, sean de iniciación para principiantes, o de ascenso para especialistas, se accederá por concurso público, valorando el Tribunal Técnico tanto su capacidad, conocimientos y preparación con pruebas objetivas, como su desempeño a juicio de sus compañeros (méritos), eligiendo destino los aprobados por orden de puntuación, salvo los candidatos que pertenezcan a la misma comunidad o tengan familiares próximos en ella, que tendrán preferencia para elegirla. El Tribunal Técnico se encargará de asignar un puesto de trabajo a quienes no hayan conseguido ninguno, o hayan perdido el suyo por sanción, así como de volver a convocar los que queden sin cubrir.

Existirán plazas adaptadas para las personas discapacitadas. Las actividades que cuenten con escasa demanda, por ser demasiado duras, difíciles, penosas o peligrosas, se incentivarán, bien reduciéndoles la jornada, bien incrementándoles el salario, o ambas cosas a la vez, para equiparar su esfuerzo y nivel de sacrificio al de las demás. En cualquier caso, será siempre la producción de bienes la que tendrá que acomodarse a las personas, y no al revés.

Todas las ocupaciones se remunerarán por igual. La razón es obvia: 1 hora de trabajo representa para cualquier persona 1 hora de su vida entregada a la comunidad, y tiene por tanto el mismo valor. Las diferencias retributivas dependerán del desempeño del trabajador, no de la profesión, porque se entiende que todas resultan igualmente necesarias.

Ahora bien, hay que distinguir entre valor y precio, porque constituyen realidades distintas. Veámoslo con un ejemplo.

Supongamos que restaurar la salud de una persona o salvar su vida, requiere 40 horas de trabajo de un equipo de cirugía, las mismas que fabricar unos vaqueros. Aunque ambos bienes tengan el mismo precio, medido en tiempo de producción, ¿podemos pensar que su valor es idéntico, o al menos comparable?

Evidentemente no. Pero aunque determinados servicios conlleven un plus por su especial relevancia, mayor demanda o dificultad… ¿qué nivel de responsabilidad, de penosidad y de riesgo es mayor, el del policía o el del médico, el del albañil o el del arquitecto, el del bombero o el del ingeniero, el del minero o el del profesor?

No debemos entrar en comparaciones de ocupaciones y sí de personas. De su grado de esfuerzo, dedicación y calidad en su labor.

Lo básico tiene siempre un  impacto inmediato. Una huelga de metro o de recogida de basuras torna inhabitable una gran ciudad en pocos días, mientras que una huelga de abogados, de consultores o de responsables de relaciones humanas apenas se nota.

Pero admitamos que 1 hora de trabajo de un electricista o agricultor, aunque igualmente útil y necesaria, resulta menos valiosa socialmente que 1 hora de trabajo de un científico, por la sencilla razón de que la sociedad ha invertido en él más medios, tiempo y recursos para formarlo, lo que le aporta mayor valor añadido.

El capitalismo valora habitualmente las habilidades intelectuales por encima de las manuales, salvo cuando se trata del mundo del deporte o del espectáculo, por un criterio puramente crematístico, no racional.

Nadie tiene la culpa de nacer con mejores dotes, disfrutar de una mayor capacidad para las tareas físicas o mentales, o poseer facultades menos comunes. El talento no constituye ningún mérito especial, lo valioso es que la sociedad lo cultive y facilite su desarrollo, y el individuo lo aproveche.

La especialización laboral no debe otorgar privilegios ni ventajas a nadie. Cualquier jerarquía de talentos debe ser abolida. La diversidad de aptitudes ha de servir como fuente de enriquecimiento y no de discriminación. Ningún oficio será considerado superior a otro ni remunerado por encima suyo: el arquitecto más que el albañil, el docente más que el campesino, el cámara de televisión más que el panadero. Un labrador puede pasar perfectamente sin contemplar los goles de Messi, pero seguro que éste no puede vivir sin comer.

Los que se asusten con esta clase de razonamientos deberían recordar que nuestra sociedad paga mejor a los deportistas, actores, modelos, cantantes o estrellas, que a los médicos, inventores e investigadores o a quienes se juegan la vida en el andamio, en el mar, la mina o la carretera, aceptando como un hecho normal que se premie más el entretenimiento que la salud, o que cobre más un cirujano que arriesga la vida ajena que un bombero que arriesga la suya propia.

Al mejor cirujano le corresponderá efectuar la operación más delicada. Esa es su auténtica recompensa, que no le puede arrebatar nadie.

INGRESOS DE LOS CIUDADANOS.

Como ya hemos visto, todos los ciudadanos perciben por su trabajo para la comunidad dos remuneraciones diferentes: un Salario Universal (SU) para comprar productos comunitarios, y un Salario Personal (por importe del 25% del Salario Universal) para comprar productos privados.

Lógicamente, cuanto más elevado sea el porcentaje que se asigne al Salario Personal, mayor será el estímulo para trabajar individualmente al margen de la colectividad, lo que además de detraer recursos de ella, puede provocar el incremento de precios de dichos bienes, demandando un mayor esfuerzo de las personas y favoreciendo un consumo más alto.

Como no se trata de que la economía privada compita negativamente con la pública, se considera que este 25% constituye un límite razonable que, sin coartar la iniciativa privada, evita que resulte lesiva para la comunidad.

Así pues, en principio, todo ciudadano dispondrá mensualmente de una:

Renta Total =  125% Salario Universal (100% Comunitario + 25% Personal)

pero como además podrá ser recompensado o penalizado económicamente, con hasta un 20% del salario universal por su desempeño laboral u otras razones – decidiendo él, cuando se trate de un premio, o la comunidad, cuando se trate de una sanción, sobre cuál de sus dos remuneraciones, Comunitaria o Personal, se le aplica -, eso significa que la:

Renta Máx. = 100 % SU Comunitario + 0,25% SU Personal + 0,20% SU (por premio) = 145% SU.

Renta Mín. = 100 % SU Comunitario + 0,25% SU Personal – 0,20% SU (por sanción) = 105% SU.

cantidad a la que hay que agregar los ingresos que puede percibir el ciudadano por sus ventas privadas, sin superar un máximo de 12 salarios universales.

NOTA FINAL.

Las cifras y porcentajes indicados aquí solo pretenden ilustrar didácticamente el modelo para hacerlo más comprensible, pero deben ser fijados democráticamente.

Se utilizará el Consenso Sistémico como procedimiento habitual de decisión que ofrece mayores garantías de imparcialidad, menor riesgo de manipulación y cuyo resultado resulta lesivo para menos gente.

Como no se puede evitar la picaresca, es probable que aparezca algún tipo de “mercado negro” de productos, servicios “gratuitos” y favores en especie – porque mientras haya humanos habrá trampas y pillerías -, pero que será sin duda de magnitud despreciable frente a los tráficos ilegales – de capitales, armas, drogas, seres humanos y fauna – de que tan bien surtidos estamos actualmente.

 

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