"Donde el poder se impone, el amor falta" Jung

Mercado Equisocialista

(Apéndice 1º de La Felicidad Tecnológica)

OTRO CONCEPTO DE “MERCADO.

Aunque capitalismo y equisocialismo utilicen el mismo término, “mercado”, su significado y las realidades que abarcan con él, son, no sólo radicalmente diferentes, sino antagónicas.

Para el capitalismo el mercado constituye una actividad económica basada en la competitividad y la propiedad privada de los medios de producción, que sitúa al lucro como su objetivo. Algo que la disparidad de fuerzas de los actores en pugna, garantiza sobradamente.

En cambio, el equisocialismo entiende el mercado como un intercambio equitativo, paritario y equilibrado, en el que no cabe hacer negocio a costa de nadie, porque se han erradicado de él la explotación y la plusvalía, y lo único que se busca es la satisfacción de las necesidades, sin que intervenga ni juegue ningún papel el beneficio económico.

Mientras que en el mercado capitalista prima el interés particular sobre el general, el mercado equisocialista invierte los términos.

MERCADOS EQUISOCIALISTAS.

En la sociedad equisocialista conviven dos tipos de mercado, que operan en espacios económicos diferentes, sin mezclarse entre sí:

  1. Comunitario.
  2. Privado.

Del primero participan todos los miembros de la comunidad y del segundo solo quienes lo desean.

MERCADO COMUNITARIO.

Es con el que la comunidad abastece de bienes a todos sus miembros.

Los artículos que provee la comunidad tienen precio fijo – el mismo para todas las comunidades -, que viene determinado por sus costes de producción, medidos en horas de trabajo promedio, y por sus costes ecológicos, valorados en términos de impacto medioambiental.

Hablamos de horas de trabajo promedio porque cada persona emplea un tiempo diferente en producir el mismo bien. Las materias primas, entendidas como recursos naturales, se valoran por el esfuerzo de extraerlas de la tierra, y la maquinaria e instalaciones por el coste de fabricarlas.

Los servicios sanitarios, educativos, de transporte, suministros, etc., que presta la comunidad, tienen carácter gratuito y no se valoran en horas de trabajo, más que a efectos estadísticos y comparativos.

Puede que suceda que el coste de producir un vino de calidad sea el mismo que el de otro inferior, o que haya más demanda de angulas que oferta, viajeros que alojamientos disponibles, o viviendas que sean más codiciadas, y cuando se susciten problemas de ese estilo, de escasez o predilección, habrá que establecer mecanismos adecuados de acceso a dichos bienes.

Una forma de resolverlo será confeccionando tantas listas de solicitantes como artículos haya en disputa y sorteándolos todos simultáneamente. Solo se admitirá elegir uno, pero se podrá hacer una excepción con quienes hayan sido premiados, permitiéndoles más, y al contrario, excluir del sorteo, o de ciertas listas, a quienes hayan sido sancionados.

Si aún así no fuera suficiente, los bienes valiosos deberán racionarse, alquilarse, o repartir equitativamente su tiempo de uso para que alcance a disfrutarlos la mayor parte de la población.

Los bienes y servicios que la comunidad facilita a sus miembros, pueden ser de dos clases:

  • Esenciales o de Primera Necesidad, como productos básicos de alimentación (pan, arroz, patatas, huevos, leche, fruta, verdura…), ropa estándar y de trabajo, agua corriente, luz, teléfono, internet, vivienda y equipamientos, menaje, medios públicos de transporte, educación, asistencia sanitaria, medicamentos, prótesis, material escolar, etc.
  • De Libre Elección u Opcionales, como alimentos, bebidas alcohólicas y ropa de capricho, productos de belleza, perfumes, juguetes, vehículos, aparatos electrónicos, muebles de diseño, objetos de adorno, material deportivo, libros de ficción, música, películas, juegos, viajes, entradas a espectáculos, servicios de lavandería, comedor y reparación, etc.

Los Bienes Esenciales son los mismos para todos los miembros de la comunidad y visitantes, por lo que resultan relativamente sencillos de calcular, mientras que los de Libre Elección, al depender del gusto de cada cual, son más complejos de cuantificar y requieren planificación.

Tanto unos como otros se obtienen con dos tarjetas nominativas:

  • Una de Consumo para adquirir Productos Comunitarios Esenciales. En ella figura la cantidad de cada artículo asignada mensualmente a su portador. Cada vez que éste recibe uno, se le resta automáticamente del saldo disponible. Los productos que a final de mes hayan quedado sin gastar no se acumulan para el período siguiente. Productos especiales, como los medicamentos, se regirán por un procedimiento distinto, ya que se dispensarán con receta, anotándose con la fecha en la tarjeta.
  • Otra de Gasto para adquirir Productos Comunitarios de Libre Elección. La comunidad ingresa mensualmente en ella a cada ciudadano el Salario Universal que le corresponde por su trabajo. Como todo el mundo no se administrará igual, habrá personas que ahorren y otras que se lo gasten todo. Para evitar excesos, no se admitirán descubiertos, ni se permitirá a nadie acumular un saldo 12 veces superior al salario universal, por lo que las cantidades que lo sobrepasen, quedarán pendientes para meses sucesivos.

Cualquier ciudadano podrá consultar los saldos de dichas tarjetas, propias o ajenas, así como el detalle de sus movimientos. La pérdida o destrucción de las mismas no supondrá ningún problema ya que todas las transacciones se almacenarán en un banco de datos centralizado.

Se exigirá que los Productos Comunitarios de Libre Elección que conllevan mayor coste, se encarguen previamente y se fabriquen y suministren sobre pedido, lo que se complementará con medidas de uso responsable, de forma que el que posea un electrodoméstico, vehículo o televisor, no podrá sustituirlo por otro similar hasta transcurrido su tiempo de uso aunque disponga de dinero suficiente para ello, salvo causas de fuerza mayor (extravío, rotura, avería), debiendo además entregar el viejo a cambio.

Su importe se podrá fraccionar en plazos que se descontarán mensualmente del salario universal sin superar el techo de endeudamiento autorizado hasta la liquidación completa de la deuda, momento en que se entrará en posesión de ellos (salvo que se considere necesario o más conveniente entregarlos por adelantado como se hace ahora). La cuota se deducirá al abonar la nómina, aunque se podrá posponer cuando lo requiera justificadamente el interesado y la comunidad lo apruebe.

Los consumos de agua, luz, etc., que superen los límites establecidos, se facturarán contra la Tarjeta de Compra.

Los viajeros (que no “turistas”, otro concepto a desterrar), tendrán garantizados los gastos básicos de alojamiento, alimentación, etc., allá donde vayan, exactamente igual que si se encontraran en su propia comunidad.

MERCADO PRIVADO.

Surge de la compraventa directa entre particulares de los artículos y servicios producidos por ellos en su tiempo libre. Sus precios son libres y se determinan de mutuo acuerdo entre las partes.

Para poder operar en él a cada adulto se le provee de:

  • Una Tarjeta Personal en la que se le abona mensualmente el 25% del Salario Universal para que pueda pagar con ella los productos y servicios que adquiere a otros y percibir ingresos por lo que les vende.

No se permite acumular en ella un saldo 12 veces superior al salario universal, quedando pendientes para meses sucesivos las cantidades que lo sobrepasen.

Pueden darse tres modalidades de intercambio:

  • Compraventa contra pago en efectivo.
  • Trueque de artículos o servicios sin contraprestación económica.
  • Mixto de compraventa y trueque a la vez.

A través de este mercado los ciudadanos de todas las comunidades pueden intercambiar entre sí productos artísticos, artesanos, de moda, bisutería y joyería, caza, pesca, jardinería, hortícolas, etc., además de servicios personales como masajes, tatuajes, peluquería, depilación, decoración, cocina, ayuda doméstica, bricolaje, actuaciones, clases particulares, etc.

Su campo, prácticamente ilimitado, enriquece y complementa, sin competir con él, lo que oferta el mercado comunitario, dando salida a la iniciativa personal.

Las comunidades podrán facilitar terrenos, instalaciones y medios a individuos y grupos para que cultiven, desarrollen y promuevan proyectos científicos (investigación), tecnológicos (inventos, programas), organicen eventos deportivos (partidos), artísticos (espectáculos, conciertos, películas), proporcionen servicios asistenciales (curar, enseñar), o puedan acometer empresas por su cuenta.

La Asamblea de la Comunidad se encargará de priorizar las peticiones de recursos, imponiendo las condiciones para que puedan ser aprovechados por el mayor número de demandantes, sin que nadie los monopolice.

Su correcta utilización se da por sobreentendida, y los deterioros, daños y gastos que se originen, serán sufragados por los interesados, salvo que se les exima de su pago por ser gratuito su disfrute o porque de su actividad se deriva algún beneficio para la colectividad. La comunidad podrá reclamar también que se le entreguen parte de los rendimientos que se consigan.

RÉGIMEN DE COMUNIDADES.

Todo el tejido social se estructurará en comunidades de tamaño y población variable, que no superen los 50.000 habitantes, que guarden el mayor equilibrio entre ellas, y sean lo más autosuficientes posible.

En el momento inicial de su configuración será el Movimiento Equisocialista en su conjunto el que deberá optar entre las diversas propuestas elaboradas, o bien hacer una síntesis de ellas.

La división de la sociedad en comunidades responde a la necesidad de organizarse socialmente en red, de forma horizontal, y a la vez eficaz.  Organización que no se configura como una división a perpetuidad, fija e inamovible, sino al contrario, dinámica y reversible, de forma que las comunidades podrán escindirse, fusionarse, disolverse, reajustarse y reconstituirse tantas veces como sea preciso, previo dictamen de la Cámara Territorial.

Cada comunidad poseerá un territorio, tamaño y población que podrá variar, desde una agrupación de pueblos o una comarca geográfica, hasta una ciudad pequeña o la barriada de una gran urbe; factores que se revisarán periódicamente lo mismo que su capacidad productiva, tipo de especialización, etc., para armonizarlas con las demás.

Todas se autogestionarán y coordinarán respetando el marco general de funcionamiento.

No habrá un modelo único, sino que coexistirán diversas modalidades y regímenes adaptados a las circunstancias locales, siendo cada comunidad soberana en los asuntos que le afecten solo a ella y no repercutan en las demás.

La expulsión de un miembro de una comunidad a petición de ésta, estará sujeta a la aprobación del Tribunal Ciudadano que decidirá además a que otra se le traslada forzosamente. A los transgresores y delincuentes además de la posible pena de privación de libertad que pueda corresponderles, se les aplicará un régimen punitivo más o menos severo, dependiendo de la gravedad de la infracción.

El traslado voluntario a otra comunidad requerirá que exista en ella o cerca de ella, una vacante de su nivel que esté libre, o acepte la que se le asigne, aunque sea inferior. Del mismo modo que se llevará con él sus pertenencias, arrastrará consigo también el saldo de sus tarjetas y deudas.

ORGANIGRAMA DE FUNCIONAMIENTO.

Las comunidades se estructuran así:

De abajo arriba, de menor a mayor nivel de decisión, encontramos la Asamblea de la Comunidad, máximo órgano de la misma, por encima de la cual se sitúa la Junta de Comunidades, y ocupando la cima la Cámara Territorial.

Cada escalón cuenta para facilitar su labor con Comisiones de Planificación, de Servicios, de Producción y Consumo, de Infraestructuras, de Medio Ambiente, etc.

Cada comunidad designará a sus delegados (2 ó 3) para la Junta Regional y la Cámara Territorial, pudiendo cambiarles tantas veces como considere oportuno. La Asamblea de la Comunidad decidirá además si acuden con mandato cerrado o no, y su voto, ponderado, valdrá lo que su volumen de habitantes.

Cada centro de trabajo, o rama de actividad, poseerá su propia Asamblea Laboral y órganos de gestión para autoorganizarse cooperativamente y cumplir los objetivos marcados.

Las sesiones de todos los órganos serán públicas y retransmitidas en directo, y las votaciones se efectuarán a mano alzada, permitiéndose la libre asistencia a las mismas. Cualquier excepción a esta norma, lo será coyuntural y puntualmente, previa autorización de los ciudadanos.

Será en la Cámara Territorial donde se acordará la política de inversiones, criterios y marco general de funcionamiento: remuneración, distribución y duración de la jornada laboral, edad de jubilación, catálogo y cantidad de servicios y artículos esenciales y opcionales a producir, precio de los mismos, saldos de  tarjetas, niveles de endeudamiento, límites ecológicos, emplazamiento de los ferrocarriles, carreteras, embalses, industrias, universidades, hospitales, centrales eléctricas,  plantas de tratamiento y reciclaje de residuos, vertederos,  prisiones, etc.  Decisiones que tendrán que ser ratificadas posteriormente por los ciudadanos de las comunidades afectadas para ser efectivas.

A la hora de elegir entre varias alternativas, resultará aprobada no la que obtenga el mayor número de votos favorables, sino aquella cuya diferencia de votos a favor menos votos en contra, sea mayor, con el fin de que gane la opción que menor oposición suscite, evitando que el 51% imponga su rodillo al 49%, y desenvolverse sin imposiciones.

A nivel territorial, el Tribunal Ciudadano se ocupará de juzgar conductas cívicas y laborales, el Tribunal Técnico de valorar la idoneidad de los aspirantes a cubrir los puestos de trabajo de especialistas y profesionales, y el Tribunal de Arbitraje de resolver conflictos entre comunidades.

Los miembros del Tribunal Ciudadano y del Tribunal Arbitraje se designarán por sorteo, uno por comunidad, y los del Tribunal Técnico también por sorteo, pero entre expertos cualificados en la materia. Los miembros del Tribunal Ciudadano no podrán participar en los asuntos que afecten a su propia comunidad, e igualmente tendrán que abstenerse de intervenir los miembros del Tribunal Técnico que guarden parentesco o relación con los candidatos.

El tiempo de dedicación a los órganos comunitarios contará como tiempo de trabajo especializado.

PRODUCCIÓN COMUNITARIA.

La cantidad de horas de trabajo mensuales que cada comunidad puede dedicar a la producción de bienes y de servicios depende de su población.

Obviamente, no todas las comunidades harán lo mismo. El cometido principal de algunas consistirá en recibir visitantes, igual que el de otras será la producción agrícola, la industrial, la artesanal, la minera, la pesquera, etc. Todas lo harán con cierto margen de holgura, para disponer de excedentes con los que hacer frente a deterioros, pérdidas, accidentes, incendios, inundaciones, condiciones climatológicas adversas y desastres naturales, y cada una remitirá anualmente su Plan de Trabajo a la Cámara Territorial para coordinar allí los esfuerzos de todas.

Como se trata de una planificación, a lo largo del ejercicio puede que sobren horas de producción de bienes y falten horas de servicios, o viceversa. Desequilibrios que tendrán que compensarse, ajustando la producción sobre la marcha para adaptarla a las circunstancias.  No se debe tomar la planificación como una programación rígida e inamovible, sino como un guión de trabajo,  flexible y abierto a cambios.

Cuando se trate de gestionar un aeropuerto, un hospital, una universidad, una planta eléctrica, un complejo industrial, un centro comercial, de ocio o de investigación, un establecimiento penitenciario, una explotación petrolífera o minera, o de regular la afluencia de visitantes a un paraje, tendrán que ser varias las comunidades que se encarguen de ello.

Como todo el trabajo se desarrolla en régimen cooperativo, serán los propios compañeros los primeros en llamar la atención a quien no cumpla debidamente sus tareas, y se le podrá sancionar, bien económicamente, bien con la pérdida del derecho a ser candidato u otros beneficios sociales, o trasladándolo a otro puesto o centro de trabajo, e incluso llegando a expulsarlo de la comunidad si el Tribunal Ciudadano lo determina así.

Dado que muchas comunidades fabricarán los mismos artículos y prestarán los mismos servicios, ello servirá para comprobar el grado de eficiencia de cada una y copiar las mejores prácticas.

Asimismo los consumidores controlarán la calidad de las mercancías adquiridas y a todos los trabajadores les exigirán que presten un buen servicio.

TRABAJO.

La humanidad se enfrenta en el terreno laboral a un desafío inédito en su historia: que el trabajo deje de ser una carga para pasar a convertirse en un privilegio.

La tecnología nos empuja aceleradamente a ello, pero como el mundo no se rige por la lógica, sino por intereses, y el trabajo por cuenta ajena ha sido hasta el presente la más eficaz arma de domesticación, explotación y dominación que imaginar cabe, nada hace pensar que, al menos de momento, ese patrón vaya a cambiar significativamente.

Pero incluso en un escenario como el actual en el que todo el mundo siga obligado trabajar, la jornada laboral no debería superar las 20 horas semanales, de lunes a jueves, distribuidas así:

  • 1 hora para debates y reuniones comunitarias.
  • 2 horas para labores de rutina que no requieran una preparación especial (como limpieza, mantenimiento, reparto, almacenaje, vigilancia, cuidado de enfermos, niños y ancianos, etc.).
  • 1  hora para formación.
  • 16 horas para tareas especializadas.

Obviamente, por razones de eficacia, las tres primeras actividades se concentrarán en días concretos del mes. Igualmente, las tareas especializadas podrán acumularse, en parte de la semana, del mes o del año,  sin superar  6 horas diarias 6 días a la semana (excepto situaciones de fuerza mayor, tareas de rescate y salvamento, experimentos científicos, intervenciones quirúrgicas y situaciones por el estilo).

Siempre que lo considere conveniente, la comunidad podrá autorizar a ampliar la jornada especializada al que lo solicite, incrementando su salario en la misma proporción. Algo que ocurrirá cuando haya personas que estén enamoradas de su trabajo, o que deseen disfrutar de un consumo más alto, y a la comunidad le interese, sea por el déficit de especialistas en ese campo, sea por su excelencia en el desempeño del mismo.

Cuando se trate de marinos, transportistas o técnicos de reparaciones el tiempo de desplazamiento, sea dentro o fuera de la comunidad, contará como tiempo de trabajo especializado.

Las labores de rutina se asignarán de forma rotatoria, por sorteo, permitiéndose cambiar de turno por mutuo acuerdo entre los interesados. Si los avances tecnológicos en robótica, automatización e inteligencia artificial cumplen lo que prometen y consiguen eliminar la mayoría de ellas,  los trabajadores podrán destinar ese tiempo a cometidos especializados, o a incrementar el tiempo de formación.

La implicación y colaboración activa de todos los ciudadanos en las asambleas, comisiones, tribunales  y órganos comunitarios, se considera fundamental para la buena marcha de las comunidades.

Hasta los 23 años la jornada laboral se dedicará a formación, prácticas y estudio.

La vida laboral se extenderá desde los 23 hasta los 55 años, edad ordinaria de jubilación, aunque de común acuerdo entre el interesado y las comunidades, podrá alargarse sin superar los 70 años. Mientras se halle en activo, toda persona que no haya sido sancionada, tendrá derecho a disfrutar de 1 año sabático por cada 7 años trabajados, e incluso, podrá solicitar algún período adicional retrasando la fecha de retiro, o bien renunciar a todos o alguno de los años sabáticos que le corresponden para anticipar la edad de jubilación.

A las plazas especializadas, sean de iniciación para principiantes o de ascenso para los ya capacitados, se accederá por concurso público, valorando el Tribunal Técnico tanto su capacidad, conocimientos y preparación con pruebas objetivas, como su desempeño a juicio de sus compañeros (méritos), eligiendo destino los aprobados por orden de puntuación, salvo los candidatos que pertenezcan a la misma comunidad o tengan familiares próximos en ella, que tendrán preferencia para elegir esa plaza en concreto. El Tribunal Técnico se encargará de proporcionar un puesto de trabajo a quienes no hayan conseguido ninguna colocación o hayan perdido la suya por sanción, así como de volver a convocar los puestos que hayan quedado sin cubrir.

Existirán plazas adaptadas para las personas discapacitadas. Las actividades que cuenten con escasa demanda, por ser demasiado duras, difíciles, penosas o peligrosas, se incentivarán, bien reduciéndoles la jornada, bien incrementándoles el salario, o ambas cosas a la vez, para equiparar su esfuerzo y nivel de sacrificio al de las demás. En cualquier caso, será siempre la producción de bienes la que tendrá que acomodarse a las personas, y no al revés.

Todas las ocupaciones se remunerarán por igual. La razón es obvia: 1 hora de trabajo representa para cualquier persona 1 hora de su vida entregada a la comunidad, y tiene por tanto el mismo valor para todas ellas. Las diferencias retributivas las determinará únicamente el desempeño laboral del trabajador, no la profesión, porque se entiende que todas resultan igualmente necesarias.

Valor y precio son realidades distintas. Veámoslo con un ejemplo.

Supongamos que restaurar la salud de una persona o salvar su vida, requiere 40 horas de trabajo de un equipo de cirugía de un hospital, las mismas que fabricar unos vaqueros. Aunque ambos bienes tengan el mismo precio, medido en tiempo de producción, ¿podemos pensar que su valor es idéntico, o al menos comparable?

Evidentemente no. Determinados servicios, artículos conllevan un plus por su especial relevancia, mayor demanda o dificultad, ¿pero qué nivel de responsabilidad, de penosidad y de riesgo es mayor, para él mismo y para los demás, el del policía o el del médico, el del albañil o el del arquitecto, el del bombero o el del ingeniero, el del minero o el del profesor? Sería complejo averiguarlo, porque habría que analizar caso por caso.

Lo básico tiene un  impacto inmediato. Una huelga de metro o de recogida de basuras torna inhabitable una gran ciudad en pocos días, mientras que una huelga de abogados, de consultores o de responsables de relaciones públicas apenas se nota.

Pero admitamos que 1 hora de trabajo de un electricista o agricultor, aunque igualmente útil y necesaria, resulta menos valiosa socialmente que 1 hora de trabajo de un científico, por la sencilla razón de que la sociedad ha invertido en su persona más medios, tiempo y recursos para formarlo, capacitarlo y desarrollar sus habilidades, lo que le aporta mayor valor añadido.

Nadie tiene la culpa de nacer con mejores dotes, disfrutar de una mayor capacidad para las tareas físicas o mentales, o poseer facultades menos corrientes. El talento no constituye ningún mérito especial, lo valioso es que la sociedad lo cultive y facilite su desarrollo, y el individuo lo aproveche.

La especialización laboral no otorgará privilegios ni ventajas a nadie. Cualquier jerarquía de talentos debe ser abolida. La diversidad de aptitudes ha de servir como fuente de enriquecimiento y no de discriminación. Ningún oficio será considerado superior a otro ni remunerado por encima suyo: el arquitecto más que el albañil, el docente más que el agricultor, el cámara de televisión más que el panadero. Un labrador puede pasar perfectamente sin contemplar los goles de Messi, pero seguro que éste no puede vivir sin comer.

Los que se asusten con esta clase de razonamientos deberían recordar que nuestra sociedad paga mejor a los deportistas, actores, modelos, cantantes o estrellas, que a los médicos, inventores e investigadores o a quienes se juegan la vida en el andamio, en el mar, la mina o la carretera, aceptando como un hecho absolutamente normal que se premie más el entretenimiento que la salud, o que cobre más un cirujano que arriesga la vida ajena que un bombero que arriesga la suya propia.

Al mejor cirujano le corresponde efectuar la operación más delicada. Esa es su auténtica recompensa, que no le puede arrebatar nadie.

INGRESOS DE LOS CIUDADANOS.

Todos los ciudadanos perciben por su trabajo para la comunidad un Salario Universal (SU), o retribución básica, junto con una segunda remuneración complementaria de la anterior, denominada Salario Personal, cuyo importe asciende al 25% del Salario Universal.

Ambos sueldos son independientes el uno del otro. El Salario Universal íntegro se aplica a la compraventa de productos del mercado comunitario y el Salario Personal exclusivamente al mercado de productos privados.

Lógicamente, cuanto más elevado sea el porcentaje que se asigne al Salario Personal, mayor será el estímulo para trabajar individualmente al margen de la colectividad, lo que además de detraer recursos de ella, puede provocar el incremento de precios de dichos bienes, demandando un mayor esfuerzo de las personas y favoreciendo un consumo más alto.

Como no se trata de que la economía privada compita negativamente con la pública, se considera que este 25% constituye un límite razonable que, sin coartar la iniciativa privada, evita que resulte lesiva para la comunidad.

Así pues, en principio, todo ciudadano dispondrá mensualmente de una:

Renta Total =  125% Salario Universal (100% Comunitario + 25% Personal)

pero como además podrá ser recompensado o penalizado económicamente, con hasta un 20% del salario universal por su desempeño laboral u otras razones – decidiendo él, cuando se trate de un premio, o la comunidad, cuando se trate de una sanción, sobre cuál de sus dos retribuciones, Comunitaria o Personal, se le aplica, eso significa que la:

Renta Máx. = 100 % SU Comunitario + 0,25% SU Personal + 0,20% SU (por premio) = 145% SU.

Renta Mín. = 100 % SU Comunitario + 0,25% SU Personal – 0,20% SU (por sanción) = 105% SU.

retribución comunitaria a la que se deben agregar los ingresos que puede percibir el ciudadano por sus ventas privadas, sin superar un máximo de 12 salarios universales.

NOTA FINAL.

Las cifras y porcentajes indicados aquí solo pretenden ilustrar didácticamente el modelo para hacerlo más comprensible, pero deben ser fijados democráticamente.

Se utilizará siempre el procedimiento de decisión que ofrezca mayores garantías de imparcialidad, menor riesgo de manipulación y cuyo resultado resulte lesivo para menos gente.

Como no se puede evitar la picaresca, es probable que aparezca algún tipo de “mercado negro” de productos, servicios “gratuitos” y favores en especie – porque mientras haya humanos habrá trampas y pillerías -, pero que será sin duda de magnitud despreciable frente a los tráficos ilegales – de capitales, armas, drogas, seres humanos y fauna – de que tan bien surtidos estamos actualmente.

 

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