"Llevarme bien conmigo mismo es mi sustituto de la felicidad" José Luis Sampedro

La operación para acabar con Julián Assange fundador de Wikileaks (explicada por Nils Meizer, relator de la ONU para la tortura)

Daniel Ryser/Yves Barchmann|30/03/2020

El relator especial de la ONU para casos de tortura, y tratos crueles, inhumanos o degradantes, Nils Meizer, expone por primera vez en esta entrevista la campaña política y judicial desarrollada para acabar con Julián Assange, fundador de Wikileaks, para el que EEUU solicita la condena a cadena perpetua por revelar crímenes de guerra cometidos por sus tropas en Irak y Afganistán.

Assange permanece detenido en una cárcel de seguridad británica desde abril de 2019, a la espera de ser extraditado a EEUU, tras serle retirado el asilo político en la embajada de Ecuador en Londres.

¿Por qué usted, relator especial de la ONU sobre tortura, se interesó por Julián Assange?

Tengo el mandato de hacer preguntas y exigir respuestas claras. Este caso se engloba dentro de mis obligaciones profesionales por tres razones:

  1. Assange publicó pruebas de tortura sistemática. Pero en lugar de ser perseguidos los responsables de la tortura, se está persiguiendo a Assange.
  2. Él mismo ha sido maltratado hasta tal punto que ahora muestra síntomas de tortura psicológica.
  3. Y puede ser extraditado a un país, EEUU, que mantiene a prisioneros como él en condiciones  que Amnistía Internacional califica de tortura.

En resumen: Julian Assange destapó la tortura, él mismo ha sido torturado y podría ser torturado hasta la muerte en Estados Unidos. Más allá de eso, su situación personal me afecta, como afecta a la conciencia de cualquier ciudadano de un país democrático.

A la opinión pública se le ha dicho y se le ha hecho creer, que es un violador, un hacker, un espía y un narcisista. Y así, los abusos y crímenes de guerra que denunció, se desvanecen en la oscuridad, quedando impunes.

¿Qué le hizo fijarse en él?

En diciembre de 2018 sus abogados me pidieron que interviniera. Al principio, me negué. Tenía el prejuicio, influido por los medios de comunicación, de que Julian Assange era de alguna manera culpable, y pretendía manipularme.

En marzo de 2019, sus abogados me contactaron de nuevo porque cada vez había más indicios de que Assange, asilado en la embajada ecuatoriana desde 2012, iba a ser expulsado de ella. Me enviaron algunos documentos y cuando los revisé, rápidamente vi que algo no estaba bien. Mi experiencia en asuntos legales me hizo ver enseguida una contradicción fundamental: ¿por qué una persona llevaba 9 años siendo investigada por violación sin que nunca se hubieran presentado cargos en su contra? No tenía sentido.

Nunca me había encontrado nada parecido. Cualquiera puede iniciar una investigación preliminar en contra de otra persona con tan solo ir a la policía y acusarla de un delito. Sin embargo, las autoridades suecas nunca se interesaron por el testimonio de Assange. Nunca lo interrogaron. Lo dejaron intencionadamente en el limbo. Imagínese estar acusado del delito de violación por parte de todo el aparato estatal y medios de comunicación, sin tener la oportunidad de defenderse, explicarse, ni ser juzgado, durante 9 años y medio, desde 2010 hasta noviembre de 2019 en que la fiscalía sueca archivó la investigación. Casualmente 5 meses después que Assange fuera expulsado de la embajada ecuatoriana donde se había refugiado para evitar su extradición a Suecia y fuera entregado a las autoridades británicas.

Assange habló con las autoridades suecas numerosas veces para contestar a las acusaciones, pero éstas pusieron toda clase de obstáculos y no se lo permitieron.

¿Qué quiere decir con poner obstáculos?

Según el testimonio de la víctima, nunca hubo una violación. Y no solo eso: fue la propia policía sueca la que cambió el testimonio de la mujer para que pareciera una posible violación.

Dice que la policía sueca cambió el testimonio de la mujer, ¿cómo lo hizo exactamente?

El 20 de agosto de 2010, una mujer llamada S.W. entró en la comisaría de Estocolmo junto con otra llamada A.A.

La primera, S.W, dijo que había tenido relaciones sexuales consentidas con Julian Assange, pero que él no había usado condón, y que como le preocupaba que pudiera estar infectada con sida, quería saber si podía obligar a Assange a hacerse una prueba de VIH. La policía anotó su declaración e inmediatamente informó a los fiscales.

Cuando se le dijo a S.W. que Assange sería arrestado por sospecha de violación, S.W. se sorprendió y se negó a continuar su declaración. Mientras estaba todavía en comisaría, le escribió un mensaje a una amiga diciéndole que no quería incriminar a Assange, que solo quería hacerse una prueba de VIH, pero que la policía parecía estar interesada en «ponerle la mano encima».

¿Qué significa eso?

S.W. nunca acusó a Julian Assange de violación. Ella se negó a responder a más preguntas y se fue a su casa. Sin embargo, 2 horas después, apareció un titular en la portada del Expressen, un tabloide sueco, informando que Julian Assange era sospechoso de haber cometido dos violaciones. Como sabemos ahora, fueron los propios fiscales los que filtraron esa información a la prensa y lo hicieron sin siquiera llamar a declarar a Assange.

¿Dos violaciones?

Sí, porque también había una segunda mujer, A.A. que tampoco quería presentar cargos, que simplemente había acompañado a S.W. a la comisaría, y a la que ni siquiera la interrogaron ese día. Y esta segunda mujer, que presuntamente había sido violada según el periódico el 20 de agosto, no fue interrogada por la policía hasta el día siguiente.

¿Qué dijo?

Declaró que había puesto su apartamento a disposición de Assange, que había ido a Suecia para dar una conferencia. Su vivienda era un pequeño apartamento de una habitación. Estando Assange en la casa, ella llegó antes de lo planeado, pero le dijo que por su parte no había problema y que los dos podían dormir en la misma cama.

Esa noche tuvieron sexo consentido con condón, pero ella dijo que, durante el acto, Assange lo había roto adrede. Si eso es cierto, se trata de un delito sexual conocido como stealthing. Pero la mujer también reconoció que no se había dado cuenta de que el condón estaba roto hasta más tarde. Ese es el punto que se tenía que haber aclarado. Si no sé cuando se rompe, tampoco puedo saber si la otra persona lo rompió voluntariamente o no. Y no se pudo detectar rastro alguno del ADN de Assange, ni del de A.A., en el preservativo que ella presentó como evidencia.

¿Cómo se conocieron las dos mujeres?

Realmente no se conocían. A.A., que estaba acogiendo a Assange en su casa y ejercía como su secretaria de prensa, había conocido a S.W. en un evento y sabía por Assange que éste estaba interesado en mantener un encuentro sexual con S.W.

A la mañana siguiente de hacerlo, S.W. habló con A.A. por teléfono y le dijo que se había acostado con Assange, pero que le preocupaba haberse infectado de VIH. De hecho, S.W. incluso fue a una clínica para realizar una consulta. Después A.A. le sugirió: ‘Vayamos a la policía, ellos pueden obligar a Assange a hacerse una prueba de VIH’. Sin embargo, las dos mujeres no fueron a la comisaría más próxima, sino a una muy lejana donde trabajaba como policía una amiga de A.A. que fue la que interrogó a S.W.

El caso llegó a la fiscal general de la capital, que archivó la denuncia de la violación unos días después porque, aunque las declaraciones de S.W. resultaban creíbles, no había evidencia de que se hubiera cometido delito alguno.

Entonces el jefe de la agente que realizó el interrogatorio le escribió un correo electrónico a ésta exigiéndole que volviera a redactar la declaración de S.W.

¿Qué cambios hizo la agente?

No lo sabemos, porque la primera declaración se escribió directamente en el programa de ordenador y ya no existe. Solo sabemos que de la declaración original, según la fiscal general, aparentemente no se desprendía ningún indicio de que se hubiera cometido un delito. El informe que se ha conocido, recoge que los dos mantuvieron relaciones sexuales varias veces, de manera consentida y con preservativo.

Pero a la mañana siguiente, según la declaración modificada, la mujer se despertó porque él intentó penetrarla sin condón, y entonces ella le preguntó: «¿Estás usando condón?» Él respondió: «no». Entonces, ella comentó: «Será mejor que no tengas VIH», permitiéndole continuar.

Esta declaración fue modificada posteriormente sin intervención de S.W., y no fue firmada por ella. Se trata de una prueba manipulada, a partir de la cual las autoridades suecas crearon una historia de violación.

¿Por qué las autoridades suecas harían algo así?

A finales del mes anterior a estos hechos, en julio de 2010, Wikileaks, había publicado los ‘diarios de la Guerra de Afganistán‘,  una de las filtraciones más graves sobre crímenes de guerra de EEUU, que exigió a sus aliados que acosaran a Assange legalmente.

¿Por qué Assange no fue a la policía?

Lo hizo. Cuando Assange se enteró de las acusaciones de violación que había contra él por la prensa, se presentó a la policía para dar su versión de los hechos. Pero solo se le permitió hacerlo 9 días después, el 30 de agosto de 2010, cuando la acusación de haber violado a S.W. ya se había desestimado, aunque la de A.A. seguía su curso.

¿De dónde surge pues la historia de que Assange buscaba evadir la justicia sueca?

Si él hubiera estado intentando escapar, no hubiera aparecido en la comisaría de policía por su propia voluntad. Basándose en la declaración modificada de S.W., se presentó una apelación contra la decisión de la fiscal de suspender la investigación, y el 2 de septiembre de 2010 se reabrió.

Assange indicó repetidamente a través de su abogado que deseaba responder a las acusaciones, pero la fiscal a cargo del asunto lo siguió retrasando. En una ocasión, no encajaba en su horario, en otra, el oficial de policía responsable estaba enfermo. Tres semanas después, su abogado le informó que Assange debía ir a Berlín a dar una conferencia y le preguntó si se le permitía abandonar el país. La oficina del fiscal le dio permiso por escrito para salir de Suecia por cortos períodos de tiempo, pero el mismo día que Julian Assange salió de Suecia, se emitió una orden de arresto contra él.

¿Por qué?

Aunque Assange continuó viaje a Londres, a través de su abogado sueco, ofreció a los fiscales diversas fechas en las que podría ser interrogado en Suecia: esta correspondencia existe. Pero sucedió que Assange se enteró de que se había abierto un caso criminal secreto contra él en Estados Unidos, y el abogado de Assange avisó que su cliente estaba preparado para ir a testificar a Suecia, pero que quería garantías de que este país no lo extraditaría a Estados Unidos.

¿Podía ocurrir eso?

Por supuesto. Algunos años antes, Suecia había entregado a dos solicitantes de asilo acogidos en Suecia a la CIA sin ninguna base legal. El abuso comenzó en el aeropuerto de Estocolmo, donde los dos hombres fueron maltratados, drogados y trasladados a Egipto para ser torturados. No sabemos si han sido los únicos, pero su historia se conoció, porque ambos sobrevivieron y, más tarde, presentaron denuncia ante la agencia de derechos humanos de la ONU y ganaron el caso. Suecia se vio obligada a pagarles a cada uno medio millón de dólares por daños.

¿Aceptó Suecia las demandas de Assange?

Sus abogados dicen que durante los casi siete años en que Assange vivió refugiado en la embajada ecuatoriana, intentaron en más de 30 ocasiones que Assange fuera a Suecia a cambio de la garantía de no ser entregado a Estados Unidos, pero los suecos se negaron argumentando que Estados Unidos no había hecho ninguna solicitud formal de extradición.

Es habitual que las personas acusadas soliciten garantías de que no serán extraditadas a lugares donde hay peligro de violaciones graves de los derechos humanos, independientemente de si se ha presentado una solicitud de extradición contra ellos o no, porque no se trata de una cuestión legal, sino política.

Cuando un país se niega a proporcionar esta garantía, todas las dudas sobre sus buenas intenciones están justificadas. Como Assange quería testificar, comunicó a los fiscales que si no podían garantizarle que no sería extraditado, aceptaba ser interrogado personalmente en Londres o bien por videoconferencia. Para resolver esta clase de asuntos, existe un tratado de cooperación entre el Reino Unido y Suecia que permite que los funcionarios de ambos países puedan hacerlo. De hecho, recurrieron a este procedimiento, durante este tiempo, en 44 ocasiones. Fue solo con Julian Assange que Suecia exigió que compareciera en persona. Y la única explicación es que querían detenerlo para poder extraditarlo a Estados Unidos.

Durante 5 años la Fiscalía de Suecia evitó interrogar a Assange sobre la supuesta violación, hasta que los abogados de éste solicitaron finalmente a la Corte Suprema de Suecia que obligara a la Fiscalía a presentar cargos contra su cliente, o cerrara el caso.

Cuando las autoridades suecas avisaron al Reino Unido de que podrían verse obligados a retirarse del caso, los británicos respondieron: «¡No se atrevan a echarse atrás!», cuando deberían haber estado contentos de no tener que seguir gastando dinero de los contribuyentes en mantener la embajada ecuatoriana bajo vigilancia constante para evitar la fuga de Assange.

No ha sido una persecución por un delito sexual, sino porque lo que había hecho Wikileaks representaba una seria amenaza para Estados Unidos. Los videos que divulgó mostraba como unos helicópteros norteamericanos acribillaban deliberadamente a un grupo de civiles, cometiendo una masacre. Otros mostraban a soldados estadounidenses jactándose de llevar a las mujeres iraquíes al suicidio con violaciones sistemáticas. Esos uniformados deberían estar entre rejas, pero no se efectuó ninguna investigación sobre lo sucedido.

Lo realmente terrible de este caso es comprobar como los poderosos pueden asesinar sin temor alguno a ser castigados, y como decir la verdad se está convirtiendo en un crimen.

¿Qué le espera a Assange si es extraditado?

Será sometido a un juicio con jurado en Alexandria, Virginia, el famoso «Tribunal de Espionaje», donde Estados Unidos juzga todos los casos de seguridad nacional. Esta ubicación no ha sido elegida al azar, porque los miembros del jurado deben elegirse en proporción a la población local, y el 85% de sus habitantes trabajan en la CIA, la NSA, el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado.

Las vistas se realizan siempre frente al mismo juez, a puerta cerrada, y con pruebas clasificadas. Nadie ha salido absuelto de allí. El resultado es que la mayoría de los acusados llegan a un acuerdo por el que admiten su culpa a cambio de recibir una sentencia más benigna.

Si le entiendo correctamente, desde el principio, Julian Assange nunca ha tenido una oportunidad.

Exactamente. No estoy diciendo que Julian Assange sea un ángel ni un héroe. No se trata de eso. Estamos hablando de derechos humanos. Independientemente de lo que haga, Assange es una persona y como tal debe ser tratado de manera humana y justa, pero se le ha negado repetidamente ese derecho: en Suecia, Estados Unidos, Gran Bretaña y Ecuador.

Durante 7 largos años lo dejaron pudrirse en una habitación de la embajada ecuatoriana. En cuanto cambió el gobierno de Ecuador, y Lenin Moreno sustituyó a Correa, le revocaron la ciudadanía ecuatoriana para que los británicos pudieran arrestarlo, y ese mismo día fue llevado ante un juez británico que, en un juicio que duró 15 minutos, lo condenó a ser encerrado en confinamiento solitario en una prisión de máxima seguridad.

Es obvio que estamos hablando de un caso de persecución política. Han abusado de los procedimientos legales y le han colocado en  una posición en que no puede defenderse. Visité a Assange en su celda de Londres, en mayo de 2019, junto con dos médicos, y el diagnóstico de ambos fue claro: Julian Assange muestra síntomas típicos de tortura psicológica.

¿Por qué un hombre que no es peligroso ni violento, está recluido en régimen de aislamiento, cuando las normas de la ONU lo prohíben legalmente por períodos superiores a 15 días?

Están intentando acabar con él. Lo sucedido a Assange, puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros. Se está creando un sistema asesino ante nuestros propios ojos. Cuando Julian Assange sea sentenciado, habrán condenado a muerte la libertad de prensa. El periodismo de investigación se equiparará entonces al espionaje.

(Extracto. Adaptación libre)


Imágenes: Twitter|criteriohidalgo.com|elespañol.com|clarin.com|eldiario.es|alnavio.com|snapshot.com| teleamazonas.com

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/Relator-ONU-Julian-Assange-condenado_0_999500818.html   Entrevista originalmente publicada en inglés en Republik, traducida por Mary Gómez, de Agência Pública.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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