No soy un hombre, soy un campo de batalla
Disponemos de los medios para destruir nuestro mundo, pero no para escapar de él
La libertad de prensa es la libertad del dueño de la imprenta
Las buenas escritorias aportan lo mismo que los buenos escritores. Lo importante no es lo que alguien tiene entre las piernas, sino dentro de la cabeza
Quien no quiere pensar es un fanático; quien no sabe pensar es un idiota y quien no se atreve a pensar es un cobarde
Cuando la dictadura es un hecho, la revolución es un derecho
Los fuertes hacen lo que les apetece y los débiles lo sufren
La envidia es una declaración de inferioridad
En la locura siempre hay algo de razón
Somos civilizados porque matamos a todos los salvajes
Amar a los demás comienza por amarse uno mismo
Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban
Cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, más odiará a quienes la proclaman
Si das pescado a un hombre hambriento, le alimentarás un día. Si le enseñas a pescar, le alimentarás toda la vida.
Una nación no se pierde porque otros la ataquen, sino porque los suyos no la defienden
El hombre no puede ser gobernado y al mismo tiempo ser libre
Importa más lo que tú pienses de tí mismo, que lo que los demás piensen de tí
Los pueblos adoptan las costumbres de sus amos
Un hombre solo posee lo que no puede perder en un naufragio
Si no puedes ser feliz con pocas cosas, no vas a serlo con muchas
No porque uno sea generoso tiene que darlo todo
En el ejército soviético hace falta más valor para retroceder que para avanzar
Nadie es igual, pero tampoco superior ni inferior. Cada cual es único, incomparable.
Los dueños del dinero lo son también de la palabra
El que no está dispuesto a perder, tampoco está preparado para ganar