"En Europa solo habrá seguridad con Rusia, no la habrá sin ella, y de ninguna manera contra ella" Matthias Placzek

La Revolución Digital ha tomado el relevo de la Revolución Industrial y avanza sin freno

Wlliam I. Robinson|1/01/2018

Internet y la informática proporcionaron a partir de los años 1980 la base tecnológica para la globalización, cuya primera fase comenzó con la creación de un sistema integrado de producción y finanzas, y que en una segunda etapa, permitió el surgimiento de “plataformas digitales” para la mundialización de los servicios.

En 2017 los servicios representaron el 70% del total del producto bruto mundial. En la medida en que toda la actividad económica depende de tecnologías de la información, el sector tecnológico se vuelve cada vez más estratégico para el capitalismo global.  Nos encontramos inmersos en una nueva Revolución Digital, basada en la Robótica, la Impresión en 3D, el Internet de los Objetos, la Inteligencia artificial (IA), la Nanotecnología, la Neurociencia, la Ciencia de los Datos, las Criptomonedas y los Vehículos Sin Conductor.

En su estudio Platform Capitalism, el politólogo Nick Srnicek muestra como los inversores institucionales, han colocado miles de millones de dólares en el sector tecnológico desde la crisis de 2008, convirtiéndolo en una exitosa salida para el capital desesperado por recuperar la rentabilidad perdida por culpa del colapso económico. El reventón de la burbuja puntocom en 2000 arrojó al mundo a una recesión, pero el estallido de la burbuja hipotecaria de 2008 desató la peor crisis económica del capitalismo desde el crack bursátil de 1929.

Se comprende que la inversión en el campo tecnológico haya pasado de 17.000 millones de dólares en 1970, a 65.000 millones en 1980, a 175.000 millones en 1990, a 496.000 millones en 2000, y a 654.000 millones en 2016.  En 2017, Apple ya tenía acumulados 262.000 millones de dólares de reserva, Microsoft 133.000 millones, Alphabet (la sociedad matriz de Google) 95.000 millones, Oracle 66.000 millones, etc.

Los defensores de la economía digital aducen que ésta generará nuevos empleos, bien remunerados, que resolverán los tremendos problemas de paro y desigualdad social que padecemos, pero todo indica que sucederá exactamente lo contrario: que la economía digital acelerará la tendencia hacia un cada vez mayor subempleo y precariedad. La automatización se extiende a marchas forzadas desde la industria, la agricultura y las finanzas, a todas las ramas de servicios, reemplazando a profesionales tan capacitados como abogados, periodistas, médicos, pilotos, profesores, contables, corredores de bolsa, analistas de riesgos o bibliotecarios.

En Estados Unidos el incremento neto de puestos de trabajo desde 2008 se ha traducido en ocupaciones inestables y mal remuneradas. En Filipinas 100.000 operarios subcontratados se ganan la vida revisando el contenido de las redes sociales y el almacenamiento en la nube para borrar imágenes ofensivas. Pero aun ellos serán pronto historia, reemplazados por tecnologías de reconocimiento facial y de búsqueda de patrones, al igual que los millones de personas que atienden los centros de llamadas.

Las élites dominantes necesitan recurrir a los métodos de rastreo, espionaje y técnicas de control para contener a las masas de desheredados y parias del sistema que no cesan de crecer.  El resultado es una guerra permanente de baja intensidad que desplaza los teatros de conflicto de las zonas calientes de guerra a las zonas urbanas.

Los nuevos procedimientos de represión hechos posibles por los avances en digitalización, incluyen armamento autónomo impulsado por IAs, tales como drones no tripulados de seguimiento, ataque y transporte, soldados robot, armas sónicas y de microondas, guerra cibernética, cámaras de seguridad, sistemas de identificación biométrica y de rastreo electrónico de  las comunicaciones y movimientos, etc.

Desde que Edward Snowden reveló públicamente en 2013 el espionaje indiscriminado a que todos los ciudadanos del planeta estamos sometidos, se ha desvelado también la complicidad de los gobiernos con los gigantes tecnológicos: Google, Microsoft, Facebook, Aple, etc., para la construcción de un Estado Policiaco Global, en el que la represión de la población supondrá una nueva forma de ganancias.

(Extracto. Adaptación libre)


Imágenes: ivc.es|slideshare|Bansky

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/189343

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