Andrés Herrero|15/09/2014
Ayn Rand intenta hacer del individuo un dios autosuficiente, soberano y sin ataduras, que con su egoísmo se basta y sobra a sí mismo, y cuya voluntad es ley. No existe nada más que él, ni nada fuera de él. Cero responsabilidades. Cero obligaciones. Y después de él, el diluvio.

