Andrés Herrero | 16/12/2016
En un sistema de latrocinio colectivo como el capitalismo, los derechos humanos dependen del tamaño de la cuenta corriente.
Andrés Herrero | 16/12/2016
En un sistema de latrocinio colectivo como el capitalismo, los derechos humanos dependen del tamaño de la cuenta corriente.
Andrés Herrero|3/11/2016
Dotar a Cataluña del derecho de secesión, equivale a negar a los demás el derecho de unión, cuando precisamente por ser la soberanía un bien colectivo que afecta a todos, tiene que ser patrimonio de todos. Y, aunque los independentistas lo crean, no existe el derecho a ser más iguales y disfrutar de más derechos que los demás.
Andrés Herrero|3/08/2016
Que el Mercado sea libre, no implica que los humanos lo sean también, sino que la explotación tiene que ser libre, sin reglas, ya que «la mayor riqueza es poseer una multitud de pobres laboriosos, porque de ellos se derivan todas las comodidades y bienes».
Andrés Herrero|11/04/2016
Cambiar el dominio de las fuerzas naturales por el de las fuerzas tecnológicas no tiene porque ser mejor para el ser humano, aunque se trate de fuerzas creadas por él.
Andrés Herrero 17|05/2016
La estrategia del PP se basa en enfangar a Podemos para tapar las corrupciones de sus miembros y lavar la imagen de su partido, haciendo ver de paso que todos los políticos son iguales.
Andrés Herrero|12/04/2016
El pacto PPSOE-Ciudadanos estaba hecho de antemano, aunque metido en un cajón, aguardando el momento oportuno de salir a la luz, después de marear lo suficiente la perdiz para despistar a los votantes y que se traguen el indigesto y amargo sapo de la gran coalición, como antes apechugaron con los recortes o con la corrupción, es decir, haciéndoles ver que no había otra opción.
Andrés Herrero|14/01/2016
Desde tiempo inmemorial, la derecha se ha venido decantando por el modelo organizativo de mafia, y la izquierda, por el de secta, según haya predominado más el culto al negocio o al líder.
Andrés Herrero|17/10/2015
La suma de guerras, batallas, heroísmos y atrocidades nacionales constituye un sangriento festín difícil de digerir, en el que cada país puede reclamar con pleno derecho su parte, pero que concede pocos motivos de satisfacción para disfrutar de él y, todavía menos, para festejarlo, porque ninguno se salva.
Andrés Herrero|4/09/2015
Las bondades de los nacionalismos se me escapan; representan la antítesis del espíritu solidario, la forma más baja y primaria de egoísmo colectivo.
Bajo sus bonitos discursos se ocultan los intereses más mezquinos. Todos, sean del signo que sean, utilizan los vínculos que se crean espontáneamente, los legítimos sentimientos de apego a la tierra, a las raíces, a los lugares, personas y costumbres que nos resultan familiares para sembrar la discordia y, en situaciones extremas, arrastrarnos a la guerra.
Dejemos de defender territorios y empezemos a defender personas. Nos irá mejor.