"Todas las pompas son fúnebres" Julio Camba

¿En qué se distingue la izquierda de la derecha?

Andrés Herrero|15/03/2019

Si izquierda y derecha son términos que parecen estar claros para todo el mundo, ¿por qué existe tanta controversia en torno a ellos?

Con otras dicotomías, como rico-pobre, día-noche, etc., no pasa lo mismo. Rico es el que tiene abundancia de  dinero, y pobre el que carece de él; es de día cuando hay luz solar, y de noche cuando falta. Todo gira en torno a un elemento común que las define, sea el dinero o el sol, sin que quepa la más mínima ambigüedad, posibilidad de error o interpretación alguna.

Sin embargo cuando hablamos de izquierda o derecha, resulta complicado encontrar el hilo conductor que las vincula entre sí. Afirmar que la izquierda es lo contrario de la derecha, no nos aclara mucho. Ahora bien, para poder abordar esta cuestión, no queda más remedio que recurrir a generalizaciones, es decir a aproximaciones y simplificaciones, a riesgo de ser injustos o de equivocarnos.

Sucede que nos movemos en un terreno resbaladizo y escabroso en el que resulta fácil extraviarse y que nos den gato por liebre. Muchas personas que se presentan como de izquierdas no lo son, mientras que otras que se consideran de derechas se engañan sin saberlo, intercambiando mutuamente sus papeles. La confusión a la hora de fijar los contenidos y responsabilidades de cada cuál es mayúscula, y tampoco existe unanimidad de criterios a la hora de establecer un baremo para juzgarlos.

Para complicar aún más las cosas, izquierda y derecha tampoco parecen ser conceptos estables en el tiempo, sino que van mudando históricamente… ¿empezó la izquierda a existir a partir de la Revolución Francesa, o lo hizo mucho antes con Espartaco?, ¿una rebelión de esclavos la consideramos de izquierdas o no?, ¿y la resistencia frente a un invasor o un tirano?, ¿es posible que la izquierda haya estado siempre entre nosotros – camuflada bajo distintas apariencias y denominaciones -, desde el primer momento en que el ser humano puso el pie sobre la tierra?

¿Qué distingue a la izquierda de la derecha?, ¿una postura política e ideológica?, ¿el compromiso con unos valores?, ¿una línea de conducta?, ¿o una suma de todo ello?

¿”Ser” de izquierdas, o de derechas, es algo que se elige o que nos viene dado?, ¿algo que pertenece a la esfera de la personalidad, del pensamiento, o del comportamiento?

La ciencia nos ha enseñado que por encima del sustrato biológico, se alza la voluntad, y sobre ésta la racionalidad, para justificar, a posteriori, nuestros actos. Aunque lo orgánico nos condicione, no implica ningún determinismo, porque con la misma base genética se pueden desarrollar proyectos vitales muy diferentes. La puerta está abierta.

Nuestra situación económica y clase social condicionan nuestras posiciones políticas e ideológicas. El empresario no defiende lo mismo que el trabajador. Cuando nuestras necesidades e intereses entran en conflicto con las de otros, los límites que nosotros mismos nos ponemos, nos definen.

¿Consideras inferiores a los demás?, ¿piensas que lo bueno es solo para tu uso y disfrute?, ¿no te importa utilizar la violencia, explotar, engañar o dañar a terceros para obtener fama, riqueza o poder, alcanzar tus objetivos, o mejorar tu estatus?, ¿estás dispuesto a sacrificar lo que haga falta, o intentas conciliar los intereses ajenos con los tuyos para que nadie salga perjudicado?,  ¿además de preocuparte de tu bienestar, te preocupa también el de la sociedad, el futuro del planeta y en definitiva de la humanidad, o vives  como si el mundo solo empezara y terminara en ti?

En tu interior tienes la respuesta. No necesitas preguntar a nadie. Estamos hablando de elegir entre dos formas diametralmente opuestas de concebir la existencia: o con los demás, o contra los demás (y que gane el mejor, a ser posible tú, que para eso eres más alto, más listo y más guapo). El ideal sería llegar a tratar con la misma consideración a los de “dentro” (los miembros de nuestra propia familia, círculo, nación, lengua, religión o profesión), que a los de “fuera” (extraños, inmigrantes, extranjeros, desconocidos, etc.).

Las personas de izquierdas no son más santas ni tienen menos defectos que las de derechas. Y, obviamente, no existen razas puras de personas de izquierdas o de derechas, sino cruces y variedades con mayor o menor grado de desviación del modelo. Ni tampoco podemos olvidar que, con frecuencia, el miedo y las circunstancias, obligan a los humanos  a comportarse de forma muy distinta a lo que sienten y les gustaría. Una anciana judía superviviente de los hornos nazis confesaba que, cada vez que alguien la trataba con amabilidad, no podía evitar preguntarse cómo se habría portado con ella esa misma persona en el campo de exterminio.

Como es natural, ni la gente de derechas se comporta siempre mal, ni la de izquierdas siempre bien. No se trata de una película de buenos y malos, sino de regulares. Al margen de sus intenciones, las soluciones de izquierda han sido en ocasiones peores incluso que las de derecha, y no se puede afirmar que haya cometido menos errores que su rival [1]https://andresherrero.com/presente-y-futuro-de-la-izquierda/. Sacrificar el individuo a la comunidad no es mucho mejor que sacrificar la comunidad al individuo, ni el capitalismo de estado ha demostrado ser menos opresor o agresivo que el privado. Se trata de dos planteamientos igualmente nefastos, aunque de signo contrario. Por desgracia, a la mayoría de los humanos lo colectivo nos motiva menos que lo individual, razón por la que nos resulta tan difícil construir un proyecto de convivencia en común solvente.

Lo que certifica, sin margen de error, si una persona es de izquierdas o de derechas, es qué tendencia pesa más en ella, si el egoísmo o la conciencia. En descargo del egoísmo hay que señalar que, en sí mismo no es negativo – buscar lo mejor para el individuo constituye un arma de supervivencia de la especie -, pero que su inflación y desmesura, lo tornan tóxico. Ese es el motivo por el que nos hemos vuelto maestros en eufemismos, composturas y justificaciones, y especialistas consumados en blanquear la conciencia con rezos, obras de caridad y similares, a falta de prodigar un trato más decente a nuestros semejantes y al resto de criaturas.

La ética de la derecha es más permisiva que la de la izquierda, y coincide básicamente con su conveniencia. Su sentido de la justicia se acomoda como un guante a sus intereses. La ética de la derecha tiene un componente más individual, y la de la izquierda más social. La de la derecha ha bendecido la guerra, la esclavitud, la invasión y rapiña de otros países, y hoy en día la precariedad y explotación laboral, o que alguien que trabaje sea pobre – en nombre del mercado y del negocio – y no le llegue para vivir, y todo ello sin sonrojarse ni inmutarse. Roba y reza, podría ser su lema. La derecha busca la salvación individual, y la izquierda la colectiva.

La mentalidad típica de la derecha es la del león: sostiene que la vida es una selva y que cada cual tiene que abrirse camino en ella a zarpazos. La de la izquierda en cambio intenta trascender nuestra innata condición animal. La derecha cree en un orden jerárquico natural de seres superiores e inferiores; de cazadores y presas; de ganadores y perdedores; y la izquierda cree en el reparto de la riqueza, en construir una sociedad digna y justa para todos, sin señores ni siervos.

La derecha confía en el poder de la fuerza, mientras que la izquierda cree en el poder de la razón. Para la derecha el fin justifica los medios, mientras que para la izquierda no. La derecha se considera mejor materialmente, y la izquierda moralmente. La derecha defiende lo privado y la izquierda lo común. La primera apuesta por preservar la sociedad existente y la segunda por transformarla: la batalla entre lo real y lo utópico está servida.

La izquierda aspira a compartir y vivir en equidad; la derecha a poseer y dominar. El modelo de la derecha es el de la confrontación sobre la cooperación; el de la depredación sobre la convivencia; el de la primacía del individuo sobre la sociedad y el del interés particular sobre el general. Desde un punto de vista estrictamente biológico, la derecha representa el instinto más primario de la especie, y la izquierda el más evolucionado.

Lo que no significa que la gente de derechas sea menos inteligente, instruida o capaz que la de izquierdas. Al contrario, debido a la posición más elevada que ostenta habitualmente en la sociedad, suele disponer de mayores recursos, preparación y conocimientos que ella.

Izquierda y derecha representan dos formas diametralmente opuestas de ser y de estar en el mundo, que se traduce en una disposición diferente hacia nuestros semejantes, y se concreta en el reparto (o acumulación) de la riqueza y demás bienes.

El cuadro siguiente recoge las características principales de ambos:

Como podemos observar, con el capitalismo, la derecha ha encontrado el zapato a su medida, mientras que la izquierda, como Cenicienta, aún anda en busca del suyo.


Publicado en infolibre: https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2019/03/15/que_distingue_izquierda_derecha_92841_1043.html

Imágenes: America Latina en movimiento|misionesonline.net|elroto.es|taringa.net

References

1 https://andresherrero.com/presente-y-futuro-de-la-izquierda/

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