– ¿Y tú de mayor qué quieres ser: niño o niña?
Así está el patio.
Como señalaba recientemente Juan Manuel de Prada, diversos agresores sexuales, acogiéndose a la ley Trans, se han cambiado de sexo para librarse de las consecuencias, haciendo uso de ella.
Porque esta ley que permite cambiar de sexo como el que cambia de camisa, convierte la voluntad del individuo en norma, confiriéndole la capacidad de autodeterminar su género a voluntad, ignorando olímpicamente lo que digan la biología y sus genes.
Así, gracias a ella, se puede ser mujer sin tener útero, pero sí próstata, o ser varón con la capacidad de procrear hijos y, mediante tratamientos hormonales, reconstrucciones y mutilaciones quirúrgicas, corregir a la naturaleza.
Sin duda un gran avance social. Mayor normalización no cabe.
Imagen: tutonoti.com