A pesar de estar fuertemente censurados y solo haberse divulgado parcialmente su contenido, los archivos de Epstein constituyen la filtración más importante y reveladora hecha nunca sobre el funcionamiento de la élite que dirige el mundo .

Daniel Estulin, exagente del KGB, y escritor, los analiza en  profundidad a continuación.

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2′ 10″: Los archivos de Epstein no deben verse como un hecho aislado, ni como la prueba definitiva de la decadencia de occidente, sino como un mecanismo de control diseñado para sellar la cohesión de las élites mediante pactos de sangre. El delito compartido crea dependencia.

4′ 25″: La transgresión extrema cumple la función de sustituir cualquier vínculo humano y moral por una lealtad inquebrantable al sistema cerrado de poder al que se pertenece. Epstein fue mucho más que un depredador sexual: fue el administrador de una red de chantaje al más alto nivel.

5′ 32″: Se necesita normalizar la transgresión, para disolver todas las diferencias entre normal y patológico, y suprimir los criterios de bien y mal con los que podría juzgarse a las élites. Toda desviación es permitida. Todo freno se convierte en opresión. La transgresión deja de ser la excepción y se convierte en algo habitual.

12′: ¿Por qué esa gente va a por los niños? Porque es la fruta prohibida, lo más sagrado, lo que nadie puede tocar.

14′ 20″: Pero más inquietante aún que lo que las élites hacen en secreto, es el mundo que pretenden crear. Un mundo sin ley, sin moral, ni límite alguno, en el que cualquier perversión está normalizada.

17′ 05″: Existe abundante información en los archivos de Epstein sobre depravación, drogas, orgías, pedofilia, violación, secuestro, tortura, canibalismo, y asesinatos rituales de menores.

18′ 20″: Una red como ésta capaz de involucrar a miembros de la realeza, expresidentes, políticos, multimillonarios, empresarios, financieros, artistas, etc., no puede haber estar operando impunemente durante décadas sin el conocimiento y encubrimiento de los servicios de inteligencia, sobre todo del Mossad israelí, que la utilizaba como herramienta de extorsión para recolectar material comprometedor.

19′ 40″: ¿Por qué el caso Epstein ha visto finalmente la luz? Durante mucho tiempo lograron taparlo comprando el silencio de las víctimas, pero resurgió cuando Trump, como baza electoral, durante su campaña a la presidencia, prometió desclasificar los archivos y revelarlo todo. Y como el asunto se tornó demasiado turbio e incómodo para seguir manteniéndolo en secreto, al poder no le quedó más remedio que sacrificar algunas piezas como el propio Epstein, o su socia Maxwell, procediendo a una voladura controlada para minimizar los daños.

22′ 40″: Pero más allá de la podredumbre total de las élites que nos gobiernan, lo que los papeles de Epstein ponen de manifiesto es su carácter patológico, y su naturaleza satánica y perversa.

24′ 20″: Por supuesto que en todo lo que se ha publicado hay informaciones falsas puestas a propósito para desacreditar la historia.

25″: La élite practica la depravación más extrema para demostrar que es diferente de los demás humanos y está por encima de ellos, y de toda ley, humana o divina. No lo hacen tanto por vicio, como por estatus. Como una demostración suprema de poder. Un privilegio al alcance únicamente de los elegidos.

25′ 55″: Tienden sus tentáculos hacia los niños y jóvenes para tratar de arrastrarlos a su pantano de inmoralidad y aberraciones.

26′ 50″: Hablamos de los círculos más elevados del mundo supuestamente «civilizado» y de un comportamiento que afecta a la clase gobernante situada a ambos lados del Atlántico. No se trata de unas cuantas «manzanas podridas» como se ha dicho, sino de un sistema en el que cuanto mayor es el crimen cometido, mayor es la confianza.

28′ 55″: Como las élites necesitan legitimación, utilizan la pornografía, las redes sociales, el cambio de sexo, la agenda LGTBI, etc., a modo de ingeniería social para reconfigurar la sociedad, la cultura, y hasta la propia naturaleza humana, destruyendo metódicamente sus valores y efectuando una reprogramación completa del ser humano que borre hasta el más mínimo vestigio de decencia que permita juzgar sus crímenes. Su finalidad es corromper no sólo a sí mismos, sino a toda la sociedad. Al liberalizar el mal la élite degenerada puede  salir finalmente de las sombras, porque no le agrada tener que esconderse.

31′ 20″: No se conforman con gobernar el mundo, sino que aspiran a recrearlo a su monstruosa imagen y semejanza. Y como no piensa detenerse ante nada, la guerra es inevitable.

33′ 50″: No asistimos  a un mero cambio de reglas, sino a la abolición del principio mismo que hace posible las reglas. Toda forma de poder, ya fuera liberal, religiosa, monárquica, etc., se basaba hasta ahora en algún anclaje teórico: dios, la ley natural, la razón, el progreso, etc. E incluso cuando estos fundamentos eran traicionados, daban sentido y ponían límites al ejercicio del poder, que tenía que justificarse y responder ante algo que lo trascendía porque era superior a él. Pero esta élite no reconoce nada que esté por encima suyo, ni respeta ley alguna, nacional o internacional, ni se apoya tampoco en la idea de bien, de justicia, o de progreso,  sino que piensa tan solo en satisfacerse a sí misma.

37′ 35″: Nos aboca a un mundo miserable en el que nada es sagrado o inviolable. Ni la soberanía, ni el cuerpo, ni la vida, ni la verdad, ni los niños. Nada. Pero que todo esté permitido no significa más que la liberación del mal. Una destrucción de las normas que no emancipa a los pueblos, pero que hace imposible juzgar a las élites.

39′ 10″: El poder se ha quitado la máscara, y ya no miente tanto porque no lo necesita.

41’20»: El delito compartido, sea financiero o sexual, no constituye una desviación, sino que es un rito de iniciación: el peaje obligatorio de entrada al club de los poderosos. La maldad no se castiga, se utiliza. Las perversiones de redes, como la de Epstein,  no son anomalías, sino estructuras de poder que encadenan.

43′ 04″: La fractura entre quienes quieren un mundo sin principios, y los que lo rechazan, no es ideológica, ni política, sino existencial. Una lucha por la supervivencia del ser humano.

47′ 42″: La sicología de Trump es incompatible con el tipo de guerra encubierta que se libra actualmente. Trump es un líder de impacto que busca titulares, funciona por confrontación y necesita un escenario claro y un enemigo visible, fácilmente identificable. Gobierna como combate, y combate como improvisa, porque carece de paciencia. Necesita ser siempre el centro de atención. Confunde presión con control, y ruptura con poder.  Piensa en términos de humillación del adversario, de aplauso inmediato; no le van los procesos largos, ni sabe como enfrentarse a los aparatos sin rostro como son los de la élite, el estado profundo, las agencias de inteligencia, etc. Es un pésimo corredor de fondo.

El de Epstein no es un escándalo sexual más, y Trump pensó que exponerlo, podía ayudarle a desestabilizar a sus enemigos Pero eligió convivir con el problema antes que entrar en una guerra total con ellos que podía destruirlo también a él, y no se atrevió a ir más lejos ni llegar hasta el final, con  lo que se quedó en el peor lugar posible. El caso Epstein pasó de ser un  arma estratégica a representar un problema que erosiona su credibilidad. El sistema ha conseguido neutralizarlo sin necesidad de eliminarlo.

(Extracto. Adaptación libre)


Imágenes: You Tube/ X/ ucvradio.pe/ heraldodemexico,com.mx/ ovejarosa.com/ Red Press Noticias// Instagram

Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=Oj42Ccoe3uY / https://danielestulin.substack.com/p/epstein-el-chantaje-que-une-a-las?r=4jdouk&utm_medium=ios&triedRedirect=true

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