"Los medios de comunicación han convertido a los seres humanos en estaciones repetidoras de tópicos" Andrés Herrero

Un viaje navideño a Chicago

Juan Herrero 21/12/2020

Os cuento el peor viaje de mi vida en el primer rato que tengo, desde un hotel que tiembla cada vez que pasa el tren, lleno de personajes siniestros que da miedo mirar y en el que pongo pestillo, cadenilla, uso la caja fuerte por primera vez y miro en todas direcciones antes de abandonar la habitación…

… tras no poder salir el lunes porque se canceló el vuelo, teniendo que ir a un hotel del aeropuerto de Madrid a pasar la noche, me dispongo a embarcar a mi destino el martes…

…estando en la fila, me llama al móvil un número extraño… lo cojo y es la chica que me alquila la habitación en Chicago, que tras prevenirme que «no me ponga nervioso, do not freak out», me informa que no tengo habitación cuando llegue, que una de sus compañeras de piso dice ahora de repente que no quiere compartirlo con un chico… y que no aparezca por la casa o  llamará a la policía…

…yo me reía por no llorar… me dice que me llevará a otro sitio, me medio mal apunto la dirección porque no se oye nada y le digo a que hora llegaré (14:40 aterriza, hora de Chicago, 7 horas menos en EEUU que en España), y me subo al avión con la seguridad de que este viaje (ya no sólo el visado) promete ser una odisea…

El vuelo fue una tortura, debido a mi compañero de al lado, al que no describiré en detalle, solo diré que el hombre llevaba un gripazo descomunal y no paraba de estornudar… pero lo realmente divertido llegó cuando intentamos aterrizar en Chicago en mitad de un pedazo de tormenta de nieve… el capitán nos informa que Chicago tiene visibilidad nula, no para de nevar y solo queda una pista abierta… que hay que realizar un aterrizaje de precisión 3 (a saber qué quiere decir, pues claro que hay que ser precisos…), y que es imprescindible que apaguemos cualquier aparato electrónico debido a esto…

… le dan 20 minutos de retraso sobrevolando porque hay muchos aviones… pasan otros 20 minutos… 50 minutos después dice que Chicago ha cerrado, que le dan 1 hora 40 minutos de espera, que no tenemos combustible para tanto tiempo y que nos vamos al aeropuerto alternativo que es…. Minneápolis, ¡¡la ciudad que siempre había querido visitar!!…

Dos horas después aterrizamos allí, un mundo de campos nevados, sin un ser humano a la vista… de película. Una hora después, dentro del avión, el comandante nos comunica que las autoridades americanas no nos dejan salir del aparato, ni le acercan las escalerillas para bajar, que él no lo entiende…

Tras largo rato encerrados, dice que va a repostar y que regresamos de nuevo a Chicago, aunque sigue la tormenta, y que intentaremos aterrizar allí.

Ahora imaginaros 400 personas (iba hasta los topes, ni un asiento libre, debido a la cancelación del día anterior, nos habían recolocado), bebés, ancianos, gente que dice que necesita salir a respirar, agobiándose, hablando de que el piloto tiene que estar agotado (14 horas después de haber salido de Madrid)…

Dos horas y media después de haber aterrizado en Minneapólis, despegamos hacia Chicago, y nos avisan que tardaremos 45 minutos (lo cual es imposible, estoy seguro de que lo dicen porque había superado el límite legal de vuelo). Llegamos y dice que sigue solo una pista abierta y que le dan 20 minutos de espera… Fuera , no se ve absolutamente nada, y tras unos 40 minutos de dar vueltas informa que vamos a aterrizar… conforme nos aproximamos veo un palmo de nieve en la pista… pero la verdad es que aterriza bien, y la estampa con todos los aviones, luces, nieve… es inolvidable.

Cuando intento pasar la aduana con mi mega visa… como ya no sorprenderá a nadie, volvió a pasar algo: me dijo el funcionario que había un problema, se me llevó toda la documentación, que le acompañara, y me mandaron a una sala de espera con lo mejor de cada casa… media hora esperando… y luego a un cuarto oscuro… al chino de delante mío le dijeron que lo mandaban de vuelta al día siguiente, que ya vería a su hermana en otra ocasión, pobre hombre… eso sí, le dijeron que le daban un plato de comida… yo acojonado… me hicieron quitarme las gafas, enseñar el DNI español… creo que el problema era que en la VISA mi foto era sin gafas y en el pasaporte con ellas… tras un buen rato, me dejaron pasar… Tras enseñar VISA y papeles varios al menos 3 veces más, me dirijí hacia la cinta de las maletas sin esperar encontrarla (recordad que la había dejado el lunes, que «ellos ya se encargaban de llevarla al vuelo del martes»)… jaja, pero oh, milagro, allí estaba dando vueltas…

Me digo ya está casi todo, solo queda encontrar lo más fácil, una dirección que no tengo clara, donde seguro que me esperan 5 horas después de la hora prevista, para no tener habitación…

Pillé un taxi con un conductor que cantaba sin parar, que iba como un loco por Chicago nevado, increíble… yo con la boca abierta flipando, viendo desfilar el panorama, un viaje a toda leche por carreteras heladas sin saber a donde iba…

… cuando llegué a la dirección, claro, no había nadie, llamé al movil de mi contacto y tras varios intentos de si marcar prefijo o no, etc… vinieron muy majos la chica y su novio y me dijeron que se iban a ocupar de mí, ¡que me habían encontrado un sitio!

Me llevaron a casa de una persona que no conocían, pero que me iba a alojar dos días mientras buscaba algo… todo esto andando por Chicago empapado, 48 horas después de haber salido de Zaragoza… llegamos y…. era un un antro infernal, indescriptible, sacado del ultramundo, cochambroso… no había muebles ni cama, sólo una moqueta en una habitación sin nada más para tumbarse… tipo piso patera… ahi ya empecé a ponerme nervioso… joer, hasta ahora solo había temido por mi vida, ahora me iban a sacar hasta el apéndice, o quitarme algún órgano… les dije que allí no podía quedarme, que me iba a un hotel…

… 90 dólares la noche por un hotel de desguace!!… al llegar intenté conectar el móvil y el ordenador, y claro, no me iba el adaptador que había comprado para el mac… me puse a buscar pisos con lo que me quedaba de batería… habitaciones o lo que fuera… Lo bueno es que entra el desayuno, porque claro, después de fregar el suelo algo tienen que hacer con el agua, y que mejor que hacer café…

Al final he encontrado un apartamento muy caro, compartiendo, pero creo que me lo he ganado a pulso…


Imágenes: arhiva.dalje.com|Telemundo Chicago|Eltiempo.es

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