El ACT, el medicamento recomendado por la Organización Mundial de la Saud, solo frena la malaria, mientras que el de Munyangi la erradica hasta su último refugio: las células madre, siendo además 5 veces más económico.
Las democracias se benefician de la emigración, pero debe ser una inmigración controlada. El problema de la izquierda es que no está dispuesta a aceptar que un país debe controlar sus flujos migratorios.
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