Raúl Martí Pérez| 2/09/2016
Y así, por acuerdo (aunque a regañadientes por ambicionar más), cada una de ellas se adjudicó un trozo, o varios, de Africa. Las fronteras trazadas, con arreglo a sus intereses, no tuvieron en cuenta que a ambos lado de ellas quedaba dividida la misma etnia, ni tampoco que tribus enemigas debían coexistir en el mismo territorio lo cual sería semilla de sangrientos conflictos en el futuro.








