Los crimenes de la sangrienta dictadura de Franco
En el patio central de la cárcel había una soga donde ahorcaban a un prisionero hasta la asfixia. Luego lo soltaban y le dejaban respirar un poco. Así todo el día hasta que terminaban matándolo.
En el patio central de la cárcel había una soga donde ahorcaban a un prisionero hasta la asfixia. Luego lo soltaban y le dejaban respirar un poco. Así todo el día hasta que terminaban matándolo.
Se están desarrollando diversas tecnologías invasivas para hacernos escuchar voces dentro de nuestra cabeza. Parece una fantasía, pero ya se están dando pasos en esa dirección.
.
Con nuestros datos pueden hacer un mapa automático y detallado de nuestra vida: dónde vas, por qué camino, cuanto tiempo estás durmiendo o comiendo, si coges un coche un tren o un avión, quien te llama o te manda mensajes, cuanto rato estás hablando con esa persona… y todo ello lo informa solo tu móvil…
¿Seguro que no tienes nada que esconder, nada que no quieres que se sepa, ni nada que pueda hacerte daño si se conoce?
La programación de nuestra mente no se limita a convertir a las personas en simples cifras, sino que también las clasifica conforme a un sistema de valores.
La ciencia no es la única base para criticar a los transgénicos. Si se comercializan no es para alimentar al mundo o mejorar la agricultura, sino para hacer uso de un derecho de propiedad intelectual (patentes) sobre las semillas y cultivos de las plantas, a expensas de los agricultores, consumidores y mundo natural.