Alejandro Fernández es un técnico informático zaragozano de 30 años, amante de la electrónica, que en 2012 compró seis pequeñas células fotovoltaicas y empezó a generar electricidad que le permitía cargar el móvil y alimentar varias bombillas LED en su casa.
Las presiones para producir masivamente, hacen que se premie sobre todo una cierta «flexibilidad moral» que permite centrar el esfuerzo en lo que más se ve o se va a valorar y no en lo más útil, conveniente o necesario; en la cantidad y no en la calidad para salir bien en las estadísticas.
Y así, por acuerdo (aunque a regañadientes por ambicionar más), cada una de ellas se adjudicó un trozo, o varios, de Africa. Las fronteras trazadas, con arreglo a sus intereses, no tuvieron en cuenta que a ambos lado de ellas quedaba dividida la misma etnia, ni tampoco que tribus enemigas debían coexistir en el mismo territorio lo cual sería semilla de sangrientos conflictos en el futuro.
Nos están intentando vender el burkini como una prenda cualquiera, cuando es el símbolo de la máxima opresión y discriminación sexista ideada por la humanidad. En realidad no es su prohibición lo que sus seguidores cuestionan, sino el laicismo.
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